Comunidad de Luz

Comunidad es establecer la unión de unos con otros

Las ciudades y sus habitantes claman por el establecimiento de comunidades. La gente desea sentirse a salvo y amada. Quieren sentir la luz sanadora de Dios penetrando en su ser y en sus vidas. La verdadera comunidad puede proporcionar estas cualidades, y dondequiera que se establezca una comunidad del Espíritu Santo los Portadores de Luz se sentirán atraídos hacia ella. Sin embargo, el nivel más difícil de alcanzar es la comunidad del Espíritu Santo porque exige amor divino.

La comunidad requiere un compromiso encaminado a determinados procesos de comunicación. La identidad de la comunidad ha de alimentarse de valores y principios en los que la gente se halle de acuerdo y con los cuales se haya comprometido a través de su libre albedrío.

Hermandad y Cooperación

La comunidad de Maitreya trabaja para aquellos que confían en ellos. No descansan ni en sus casas ni en sus cuerpos, sino en la Presencia. La Presencia es su lugar de descanso. El mundo es su campo de acción. La buena voluntad es el medio para cumplir con su trabajo. El amor es el alimento que los nutre. De hecho, los miembros de la comunidad son dichosos porque están bendecidos.

Todos los Portadores de Luz, lo mismo que todos los humanos, deben conservar sus particularidades, sus diferencias, pero, al mismo tiempo deben establecer entre ellos unos lazos fraternales gracias a los cuales puedan formar una Unidad.

Nuestro deseo de perfeccionarnos no debe tener como meta solamente nuestra evolución, nuestra salvación, sino la salvación de todos los humanos de la tierra. La palabra “unidad” es la más profunda de la ciencia espiritual, y el sentido de nuestra existencia está ahí. La conciencia de pertenecer a una única y misma familia nos da la seguridad de hacer algo grande. Esta grandeza no viene de nosotros, sino de esta familia universal a la que pertenecemos.

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