La Música y El Cerebro

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Efectos de la Música en el Cerebro

La música, incluso cuando la escuchamos para relajarnos y dejarnos llevar, no es en absoluto una actividad pasiva. Da igual que la uses para practicar o para echarte una siesta, ¡tu cerebro trabaja a tope al estar en contacto con la música!

Antes de que la ciencia empezara a prestar atención al efecto que tiene la música en el cerebro, los pensadores de la época ya habían establecido un vínculo entre los dos. “La música es ruido que piensa”, escribió Víctor Hugo, mientras que Immanuel Kant observó que “la música es el idioma de las emociones”. Pensamiento y lenguaje: dos capacidades relacionadas específicamente con el cerebro que los intelectuales atribuían a la música, otorgándole mucho más poder que a una mera distracción.

Desde los años 50, numerosos estudios se han centrado en identificar los efectos que la música tiene en el cerebro.

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Música y trabajo

No todo el mundo tiene las mismas necesidades en lo que se refiere a la música y el trabajo. Hay quien prefiere el silencio, a pesar de que los científicos han demostrado que la música ayuda a concentrarse y mejora la productividad y creatividad.

En 1994, el Journal of the American Medical Association publicó un informe en el que se hablaba de la espectacular diferencia que existe, a nivel de rendimiento en las intervenciones quirúrgicas realizadas bajo estrés, entre cirujanos que operan escuchando su música favorita y los que operan en silencio.

No obstante, es necesario hacer una pequeña distinción. En general, se ha demostrado que la música instrumental conduce con más facilidad a la concentración que el resto de alternativas. Las canciones con letra y cantadas pueden distraer, aunque sea de forma inconsciente. Dicho esto, el tipo de trabajo que se está desempeñando y la monotonía de la tarea son factores determinantes en este sentido.

Música y placer

El efecto Mozart

Escucha música y tu cuerpo, especialmente el cerebro, te lo agradecerán. La música lenta puede mejorar la circulación y reducir drásticamente la presión sanguínea.

¿Cómo es posible? Un estudio realizado en 2004 por los neurólogos japoneses Den’etsu Sutoo y Kayo Akimaya lo puso en evidencia tras observar el comportamiento de un grupo de ratas expuestas al Divertimento N.º 7 en Re Mayor de Mozart. Según esta investigación, el estímulo (la música) genera un suministro de calcio al cerebro que produce dopamina, lo que inhibe el sistema nervioso simpático y reduce la presión sanguínea. Esto también explica por qué la música actúa como defensa contra la ansiedad, la depresión y el estrés.

El vínculo entre la música y la producción de dopamina abre todo un mundo de posibilidades, en particular para las enfermedades relacionadas con esta hormona, pero también para enfermedades arteriales como Parkinson, epilepsia o incluso Alzheimer.

En cuanto a esto último, un estudio en la Universidad de Oregon puso de relieve el impacto de la repetición de escuchar música en los pacientes de Alzheimer: su habla y conversación se hizo más fluida y rica cuando se tocaba música repetidamente.

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La música nos hace mejores

Más allá de los beneficios biológicos de la música, ahora está demostrado que incluso tiene impacto en nuestra relación con los demás.

Investigación realizada por Goldsmiths, Universidad de Londres, en 2009 reveló que nuestra percepción de las emociones, de nuestro entorno, están influenciados por la música que escuchamos. Por ejemplo, si uno está sometido a una música feliz, las personas que nos rodean parecerán más felices.

Aún más sorprendente es la experiencia de los psicólogos Rona Fried y Leonard Berkowitz de la Universidad de Nueva York: sometieron a un grupo de estudiantes a escuchar música tranquila, a un segundo grupo a música estimulante, a un tercer grupo produciendo emociones negativas y por último a un grupo sin escuchar música en absoluto. A los estudiantes se les pidió entonces prestar un servicio. Los estudiantes sometidos a la música calmante fueron más propensos a servir (90%), seguidos por el segundo grupo y los que no escucharon música (60%) y en último, el grupo sometido a música más negativa (45%).

Moraleja de la historia: ¡escuchar, cantar, jugar! Es bueno para el cuerpo y para el alma.

 

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo Esotérico, Canalizador e Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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