Alineándose con la Naturaleza

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Por Juan Angel Moliterni

imagen del boletin el ángel de la claridadLes preguntamos reflexivamente: ¿estaría en su realidad el pensar que tal vez se puedan graduar de la vieja naturaleza humana hacia algo que es nuevo? Benditas almas, si su realidad está limitada a lo que les dijeron y a lo que han experimentado (a lo largo de esta y de otras vidas), la Nueva Tierra no tendrá ningún sentido para ustedes. Lo nuevo es justamente eso, nuevo y desafiará sus paradigmas. Comiencen a pensar hacia el futuro con otros ojos, con ojos de Ciudadano de la Galaxia (no de un ciudadano de la Tierra), porque es el siguiente paso. ¿Podrían dar una oportunidad a esta posibilidad? Si lo hacen, van a comenzar un período de crecimiento notable en Sabiduría. En una noche despejada, salgan a un lugar donde haya poca luz artificial y pónganse a mirar las estrellas. Mientras contemplan la vastedad de su universo, serán muy conscientes de ustedes mismos y podrán centrarse en sus sentimientos más hondos sin distraerse. Al considerar el tamaño de su cosmos y el papel que ocupan ustedes en él, pueden llegar a ver la vida desde otro punto de vista. Sean conscientes de los pensamientos y de las emociones que sienten en el camino de regreso a su casa.

Con toda la buena voluntad del mundo, les sigue siendo muy difícil (hoy por hoy) pasar temporadas largas en un estado de ánimo de alegría pacífica. Es inevitable que entren y salgan de su estado más tranquilo y de vivir el momento, en función de lo que pase a su alrededor (se objetivizan). Por ello, no solo les viene bien rodearse de cosas que les inspiren y les sirvan de recordatorio, sino buscar activamente experiencias creativas, de naturalidad. A veces, un suceso muy sencillo y aparentemente circunstancial puede alterarles por completo el estado de ánimo y, en consecuencia, cambiar el transcurso del resto de su jornada. Aplicando su pensamiento luminoso, pueden asegurarse de que sus vivencias diarias les ayuden a mantener la percepción espiritual de la vida. Para aumentar su flexibilidad y su apertura al cambio tendrán que sumergirse en entornos cambiantes. Es demasiado fácil refugiarse, por ejemplo en edificios y coches con aire acondicionado (ya sea frío o calor) sin vivir de verdad los ciclos naturales. Para formar parte de esos ritmos (de la Madre Tierra) es preciso que salgan a sentir la naturaleza. Las actividades relacionadas con la naturaleza (así sea en un plaza) pueden permitirles vivir mejor sus momentos de alegría pacífica y conservarlos.

Intenten por ejemplo madrugar y pasear por un parque, o descalzo por la playa, para conectarse con el suelo. Pueden ver salir el Sol por el horizonte y ver el juego de la luz de la mañana sobre su entorno, las largas sombras que se extienden por el suelo. Podrán notar cómo va en aumento la actividad diurna. Procuren absorberse totalmente en el proceso del comienzo de un nuevo día, y fíjense en cómo se sienten emocionalmente… busquen un lugar al aire libre con vista despejada a poniente, desde donde puedan ver cómo se va reduciendo más y más el Sol al desaparecer tras el horizonte. El lugar ideal sería aquel desde el que se dominara un amplio panorama, como puede ser una extensión de tierra llana, o desde lo alto de un monte o colina. Y si han dado un paseo al aire libre al amanecer, podrán comparar las emociones que sintieron al salir el Sol con las que tienen al verlo ponerse.

Elijan una noche de Luna llena y salgan a un lugar al aire libre desde donde puedan ver la Luna con comodidad. Algunas de las imágenes más interesantes son las que se producen cuando las nubes poco densas surcan la superficie de la Luna. Su estado de ánimo cambia apreciablemente durante la Luna llena, por lo que sería interesante que apreciaran la sensación de estar en presencia de la Luna llena, para compararla después con sus emociones cuando vuelvan a contemplar la Luna en una noche poco antes o poco después de la Luna nueva.

Aprecien las estaciones. Si viven en un lugar (o a través de un retiro) donde puedan sentir la naturaleza con todos sus cambios, quizá tengan ocasión de salir al aire libre cuando hay vientos fuertes y lluvias abundantes. En esas ocasiones se están poniendo a merced del poderío de la naturaleza y sienten toda la fuerza de su entorno. Observen si sus emociones concuerdan con la turbulencia que les rodea. Cuando el invierno deja paso a la primavera, pueden sentir una nueva oleada de energía y de entusiasmo que les animará a salir en esos primeros días luminosos del año. Puede ser una ocasión maravillosa para ver pasar las nubes dejando perder la mente en las formas blancas y cambiantes del cielo. Abracen algún árbol y prueben a sentir la subida de la savia primaveral por el tronco. El verano puede brindarles la oportunidad de restablecer la conexión con su Madre evolutiva, nadando en el mar. Así pueden sumergirse en el entorno primigenio del que surgieron. El verano es una estación en la que pueden percibir más sensaciones táctiles en todo el cuerpo: el sol en la piel; la sensación de la hierba o la arena sobre su piel desnuda; un viento cálido que les acaricia el cuerpo; la experiencia de arrojarse al agua de un río o de un lago. Cada una de estas sensaciones les generará emociones diferentes, y será interesante que observen sus sentimientos. El otoño es una estación en la que pueden sentir el ambiente de los frutos maduros, de la cosecha y de la descomposición. Una vez terminado el verano, el otoño puede llegar a ser melancólico, como preludio de un nuevo invierno. Observen en qué medida son capaces de aplicar su percepción espiritual para disfrutar de la caída de las hojas, de las primeras señales de tiempo frío y húmedo y de los días más cortos. Prueben a dar largos paseos por el campo para absorber este ambiente y observen sus sentimientos.

La vida es ciclos, es un continuo, siempre en movimiento, incluso cuando no lo sienten. Atiendan las señales que sus cuerpos físicos les envían, ya que es importante escucharlas para su bienestar, en todos los niveles de interacción.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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