Anatomía oculta

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por K. Parvathi Kumar

kumar2018El entendimiento ocultista de la naturaleza del cuerpo es importante para la curación ocultista. Desde el punto de vista oculto, se considera que el cuerpo físico es un autómata. Para los propósitos de curación se tiene en cuenta al cuerpo vital, al cuerpo de deseos y también al cuerpo mental. El cuerpo vital está dirigido por el principio de la vida, mientras que el cuerpo mental y el cuerpo de deseos están dirigidos por el principio de la conciencia.

El hombre encarna con un propósito que se llama la voluntad del alma. Es esta voluntad la que determina el ser y el hacer. Esta voluntad del hombre funciona a través de la forma, la cual está dirigida por la fuerza vital.

Es así como los antiguos reconocieron dos corrientes de fuerza. Una es la de la conciencia o la voluntad, que funciona a través de la mente, los sentidos y el cuerpo; la otra es la corriente de la vida que anima al cuerpo. La voluntad del hombre funciona como conciencia. El hombre es autoconsciente, mientras que el animal no lo es. El animal también está animado por la vida, pero su consciencia no está tan desarrollada como en el humano. La conciencia hace del hombre una entidad pensante racional. El asiento de esta conciencia/voluntad está en el cerebro, y se encuentra en la glándula pineal. El otro aspecto -la fuerza vital-, que anima a cada átomo del cuerpo y constituye el principio de coherencia e integración, encuentra su camino al corazón y se ancla allí.

Desde esos dos puntos, la cabeza y el corazón, el hombre intenta trabajar con el equipo llamado cuerpo. Todas las noches, durante las horas de sueño, el principio de la conciencia se retira dentro de sí mismo, mientras que funciona el principio de la vida. Muchas veces la conciencia (el hombre como tal) se va de viaje y regresa durante las horas de vigilia. En el sueño, el cordón magnético o corriente de energía, junto con la fuerza vital, se conserva intacto.

También constituye el sendero de retorno al cuerpo. En la muerte, este cordón de la vida se separa o se rompe. Cuando el cordón de la vida está intacto, la entidad consciente (el hombre) regresa al cuerpo. Cuando se corta, no puede regresar. El propósito y la voluntad del hombre utilizan el cordón de la conciencia y, con la corriente vital como medio, se expresan a través del cuerpo. Esta entidad consciente se llama Atma o Espíritu.

Esto origina también otra dimensión: ese hombre que duerme migra a alguna otra parte y no permanece en el cuerpo. La experiencia del sueño es un ejemplo de esto. La experiencia del sueño es una experiencia extra-corporal. El cuerpo descansa en la cama mientras que el hombre se traslada para experimentar lugares o personas conocidas y desconocidas, o ambas. Esta salida del cuerpo es desde la pineal. Algunos salen conscientemente, mientras que muchos lo hacen inconscientemente. Los que salen conscientemente se llaman yoguis, mientras que los otros son seres humanos comunes normales. La diferencia entre los dos está en su conciencia.

La conciencia existe en varios grados de acuerdo con el punto de evolución y el consiguiente desarrollo del mecanismo. El mecanismo de la conciencia (la entidad humana) es triple en su expresión. En primer lugar, están los nadis (no los nervios) y los 7 centros de fuerza, cuyos plexos glandulares son los siguientes:

  1. El centro de la cabeza → La glándula pineal (1)
  2. El centro ajna → La glándula pituitaria (2)
  3. El centro laríngeo → La glándula tiroides (3)
  4. El centro del corazón → La glándula timo (4)
  5. El centro del plexo solar → El páncreas (5)
  6. El centro sacro → Las gónadas (6)
  7. El centro de la base de la columna → Las glándulas adrenales (7)

A través de estos 7 centros y las glándulas correspondientes, tiene lugar la primera expresión del hombre. La segunda expresión es a través del sistema nervioso en sus 3 divisiones:

  • Cerebro-espinal
  • Sistema nervioso simpático y periférico y
  • Sistema endocrino.

La tercera expresión es a través del sensorium. Cuando la calidad de la conducta es baja, se afecta el funcionamiento de esta triple expresión. Estas tres expresiones a su vez afectan al mecanismo. Hoy en día, la mayoría de las enfermedades surgen de trastornos endocrinos, trastornos nerviosos y trastornos glandulares. Para corregir esto, una forma de vida pacífica, no competitiva, no agresiva, sencilla y cualitativa parece ser imperativa. Cuanto más pronto aprenda el hombre a labrar una vida así, más rápido restaurará su vida.

La necesidad de educar para la salud

En la práctica moderna de la salud, el carácter irritable no se ve como una enfermedad. Si alguien es quisquilloso, tampoco se ve como una enfermedad. El temperamento irritable, nervioso, el mal carácter, las reacciones furiosas se ven ocultamente como enfermedades. Necesitan atención urgente, antes de que dañen a los correspondientes órganos del cuerpo.

En la práctica de la salud de hoy en día, se intenta la cura una vez que los órganos del cuerpo están dañados. Ni las personas ni los médicos advierten las enfermedades potenciales. Solo advierten el resultado de esa posibilidad como enfermedades. En la vida moderna las irritaciones, el mal carácter, el nerviosismo, la ansiedad por nada, el temor son muy comunes. No son atendidos. Muchos de ellos incluso se consideran como una moda. El temor y la ansiedad han sido elevados al rango de moda. La desconfianza y la sospecha existen en las comunidades esnobistas. Si el jefe es insolente, nadie puede hacer el esfuerzo de decirle que es propenso a enfermarse.

La educación relacionada con la salud es esencial desde el nivel del jardín de infancia, de modo que uno esté bien informado desde la niñez. Las escuelas hablan de los buenos hábitos de higiene y ética. Ellos deben complementarse necesariamente con la educación relativa al desastroso impacto de la ira, la irritación, el nerviosismo, el temor, la ansiedad, la envidia, la suspicacia, el prejuicio, el orgullo, el odio y similares. Se debe enseñar a los niños que han de evitar todo esto, no sólo por ética social sino para salvarse de las futuras enfermedades que ellos invitan a través de la manifestación persistente de estas emociones negativas.

Si hay una progresión geométrica de las enfermedades en la sociedad moderna, lo que menos saben los líderes es que ellos son la causa de la competencia malsana que se promueve ya desde la niñez entre los humanos. Lo que menos se reconoce es que “la competencia es una maldición”. Promueve envidia, odio, intolerancia, ansiedad, etc. Hasta que el espíritu de cooperación no reemplace al espíritu de competición, las enfermedades continuarán aumentando. Solamente una visión ocultista puede verlo y corregirlo. Los líderes con visión son la urgente necesidad del día.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

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