Helena Petrovna Blavatsky (HPB)

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Pionera de la Era de Acuario

hpb2“Hubo un tiempo oportuno hacia finales del siglo 19 en que la sabiduría decidió manifestarse y entonces se encontró un vehículo lo suficientemente puro, transparente y brillante como para reflejar esa sabiduría. Ese es el vehículo que conocemos como Madame Blavatsky (1831-1891).

A través de ella la sabiduría pudo llegar desde los Maestros de Sabiduría hasta la humanidad. Pero hemos de recordar que los Maestros de Sabiduría tampoco son quienes la dan, ya que Ellos actúan según el propósito que proviene de los Centros Superiores. Así entienden Ellos el tiempo, y cuando le llega el momento de amanecer a la humanidad, la luz se transmite en consecuencia” -Sri K. Parvathi Kumar.

Con el creciente interés en los últimos años sobre los asuntos espirituales y esotéricos, experimentó un renacimiento la persona que en el siglo 19 sembró las semillas para lograr esto: Helena Petrowna Blavatsky (1831-1891), llamada por sus amigos, abreviando, H.P.B. Más importante que los eventos de su vida, sin embargo, son las huellas de su trabajo espiritual al servicio de Aquellos a quienes ella dedicó toda su vida: Los Mahatmas, también llamados “Los Maestros de Sabiduría”.

Trabajo Pionero

La vasta obra literaria de esta fascinante mujer, culminó en tres trabajos, que surgieron bajo la inspiración de los Maestros y que fijaron las bases para las más recientes enseñanzas de la Era Acuariana: Los volúmenes monumentales de “Isis sin Velo” (1877), “La Doctrina Secreta” (1888) y la pequeña publicación “La Voz del Silencio” (1899). Muchos conocen los títulos de estos trabajos, pero muy pocos consiguen penetrar más profundamente en el océano de sabiduría escondida en ellos.

A causa del trabajo de H.P. Blavatsky surgieron reacciones fuertes, que fluctuaron desde la más ferviente admiración hasta la difamación y la calumnia. Sus enemigos más acérrimos surgieron de los círculos de la iglesia, así como los espiritistas, pues ambos se sintieron cuestionados hasta sus cimientos por las enseñanzas de Blavatsky. La meta de Blavatsky era nada menos que hacer llegar el soplo de muerte al prevaleciente materialismo científico y al dogmatismo religioso, por el método de señalar las verdades espirituales de la Sabiduría Eterna, y al mismo tiempo hacerla accesible a un público más extenso.

El interés enorme que sus muchos contemporáneos demostraron, especialmente aquellos de los círculos espiritistas, debido a las habilidades extrasensoriales y los fenómenos psíquicos originados por ella, duraron poco tiempo y fueron superficiales en la mayoría de los casos. Sólo unos cuantos poseían la voluntad necesaria para hacer suyas las reglas estrictas que el sendero espiritual requiere para entrenar el carácter. Blavatsky siempre enfatizó que aunque sus enseñanzas provenían de los altos círculos espirituales, no deberían ser aceptadas ciegamente, sino comprobadas en el fuego de la propia realización e integradas a la vida.

Blavatsky sabía que en el Plan de la Jerarquía Espiritual, su trabajo tenía la intención de ser la vanguardia de la Nueva Era, que llevaría a la humanidad de la ceguera del materialismo a un nuevo punto de vista mundial espiritual. Cada trabajo pionero demanda grandes sacrificios y no está exonerado de esfuerzo. El despertar espiritual de la humanidad es lento y está acompañado de grandes dificultades. La vida de H.P. Blavatsky es un ejemplo viviente de esto.

En América fundó la “Sociedad Teosófica” en 1875, junto con H.S. Olcott, W.Q. Judge y algunos otros. El nombre “teosofía” viene del Griego y significa “sabiduría de los Dioses” o “sabiduría divina”. La Sociedad Teosófica enseña la hermandad universal de la humanidad, sin distinción de raza, color o credo y también promueve el estudio de las Sagradas Escrituras de las religiones mundiales y la investigación de los poderes psíquicos y espirituales escondidos en la naturaleza y en el hombre.

La Doctrina Secreta

Todos los que estaban cerca de ella durante su escritura, se maravillaban por la abundancia de material que ella citaba, sin tener los trabajos a mano. Una vez, Helena escribió a A.P. Sinnett: “Consigo verlo todo como en un sueño, veo rollos de papel grandes y largos, en los cuales todo está escrito y los grabo en mi memoria”. Sus amigos confrontaban los pasajes citados en las bibliotecas o en el Museo Británico, o aún en el Vaticano. Las referencias eran precisas, a menudo, sin embargo la página de referencia estaba cambiada, como por ejemplo ella escribía 321 en lugar de 123, ella explicaba que esto sucedía como resultado de la distorsión de la percepción en la luz astral.

Muchos testigos reportaban que durante la noche, en letra del Maestro K.H. aparecían en los manuscritos, notas marginales y comentarios, que H.P.B. había escrito durante el día, y entonces eran añadidos al texto. Para muchos investigadores y buscadores, el trabajo se convirtió en fuente de inspiración, en una puerta hacia planos más profundos de existencia. Mucho de lo que la ciencia de esa época rechazó o todavía no sabía estaba contenido en el trabajo, por ejemplo sugerencias hacia la divisibilidad de los átomos, o indicaciones acerca del desarrollo primitivo de nuestro planeta y la humanidad. Para el lector sin entrenamiento una gran parte de ella es difícil de entender. H.P.B. dijo acerca de la “Doctrina Secreta”: “Pocos de esta generación la entenderán, pero el siglo que viene, atestiguará el comienzo de su aceptación y apreciación”.

A finales de 1886, su estado de salud era tan crítico que temporalmente, estuvo en coma e hizo su testamento a insistencia de sus amigos. Sin embargo, la “Doctrina Secreta” no estaba terminada todavía, pero después de una noche en que estuvo cerca de su fin, y los doctores ya habían dicho que no tenía remedio, para sorpresa de sus amigos, se sentó en la cama con ojos bien abiertos y dijo: “El Maestro estuvo aquí, me dio la alternativa de morir y ser libre, o de vivir y terminar la “Doctrina Secreta”. Me advirtió de grandes dolores y tormentos si escogía vivir. Pero cuando pensé en esos estudiantes serios, que están esperando por mi ayuda, y para toda la sociedad atormentada por calamidades, para los que la “Doctrina Secreta” sería una ancla…”.

Dentro de la Sociedad Teosófica, ella inició una escuela esotérica. En el trabajo grupal, insistió sobre todo en la armonía grupal. Aquellos que se comprometían a observar las reglas del ocultismo y las rompían eran excluidos del grupo sin dudar. Aunque ella no poseía mucho, siempre compartía con los necesitados. Algunas veces conseguía dinero de formas misteriosas, el cual sin embargo no utilizaba nunca para sí misma, sino para casos especiales de emergencia.

Durante los años después de la muerte de H.P.B. muchas ramas y separaciones emanaron de la Sociedad Teosófica.

La Semilla está surgiendo

hpb1Dos mujeres extraordinarias merecen ser especialmente mencionadas, las que continuaron a su manera, entre los años veinte hasta los cuarenta del último siglo, el trabajo comenzado por H.P.B. con inspiración de la Jerarquía: la Anglo-Americana Alice A. Bailey (1880-1949), que escribió 24 volúmenes acerca de la filosofía esotérica; y la Rusa Helena I. Roerich (1882-1954), esposa del destacado pintor Ruso Nikolai K. Roerich, los cuales entregaron al mundo, los trabajos de las series del Agni Yoga. Fue también la Señora Roerich la que tradujo la “Doctrina Secreta” al idioma Ruso.

De este trabajo de tres emisarios de la Jerarquía, han surgido grupos nuevos que se han consagrado a las enseñanzas de sabiduría y a su implementación en la vida diaria a través del trabajo de buena voluntad.

En el libro, “El Movimiento Teosófico” el Dr. K. Parvathi Kumar escribe: “No es correcto decir que el Movimiento Teosófico, empezó con la Señora Blavatsky. La Señora H.P. Blavatsky inauguró un período, un movimiento en la Teosofía. Periódicamente el hombre consigue una oportunidad de dirigirse hacia la Sabiduría Divina y por lo tanto de darse cuenta de su propia identidad. La identidad de cada ser es que él es un hijo de Dios. A través de los ciclos del tiempo, el hombre olvida que es un hijo de Dios, recordándosele otra vez a través de los ciclos del tiempo que él es un hijo de Dios. El tiempo cíclicamente nos trae la sabiduría. Uno de estos ciclos del tiempo, que nosotros conocemos es el Movimiento Teosófico, traído a nosotros por la Señora H.P. Blavatsky, y por lo tanto deberemos estar agradecidos con ella.

El Maestro Tibetano, ha sido el Maestro y guía de H.P.B. Se cree que las semillas relacionadas con el trabajo monumental de la Doctrina Secreta fueron mayormente provistas por el Maestro D.K., el Tibetano, mientras que ocasionalmente fueron provistas por el Maestro K.H. El Maestro Tibetano, D.K. fue principalmente el que puso en marcha el Movimiento Teosófico desde hace ya cien años. Con H.P.B. el Tibetano trabajó para romper abiertamente la ortodoxia y la superstición en la ciencia y en la religión. Más tarde, a través de Alice A. Bailey, él transmitió la Sabiduría Arcana para desarrollar grupos y entrenarlos para la recepción de la Energía Acuariana. Hoy en Occidente debido al trabajo sostenido a través de los discípulos, tantos como 3.000 grupos están funcionando en una variedad de propósitos nobles. El Maestro D.K. elaboró las semillas esenciales que venían del Maestro CVV, a través de sus enseñanzas dadas a Alice Bailey. No hay duda que la Energía Acuariana, puesta en movimiento en nuestro sistema por el Maestro CVV (un Iniciado avanzado del Ashram del Maestro Júpiter), es tomada y distribuida en los grupos espirituales, que funcionan con la inspiración del Maestro D.K. y la Jerarquía”.

Entonces, a través de las enseñanzas de sabiduría la semilla de la Era Acuariana lentamente surge.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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