De la Tierra al Sol

con No hay comentarios

La entrada de Libra nos lleva a reflexionar nuestra relación con la Madre y, en especial, con su representante aquí en la Tierra, la Naturaleza. Es imposible que sin lograr correctas relaciones con ella podamos llegar a ese estado evolutivo en donde nos reconozcamos en esencia y en verdad como seres solares o Hijos del Sol. Es imposible. Así como es imposible llegar a Dios Padre sin la bendición de Dios Madre.

En nuestras culturas autóctonas americanas, a ese gran principio de la divinidad se le llamó Pacha Mama y se reconoció a la Madre Tierra como esa parte femenina de la divinidad a quien honrar y cuidar. El mundo necesita a gritos ese principio equilibrador de la Madre, esa contención que la naturaleza femenina nos puede aportar.

La llamada civilización moderna ha olvidado y negligido ese principio de la Madre expresado en la Naturaleza. De cuidarla pasamos a explotarla. Y ella es tan noble. Se recupera muy pronto si le damos la oportunidad. Hay quien sostiene que ya es tarde, que la crisis es irreversible. Pienso que siempre hay una oportunidad. Hay fuerzas que desconocemos y decimos, “el milagro de a vida” sin saber realmente qué es. Pero el milagro existe.

Así como no podemos llegar al Padre sin antes llegar a la Madre, y no podemos llegar al sol si no cumplimos nuestro rol en la Tierra, de la misma manera no podemos llegar a Dios Madre sin cumplir primero con la Madre Tierra. La vida es jerárquica y no se pueden saltar etapas.

¿Devoto de la Madre? Entonces, ¿cuidas el medio ambiente? ¿Respetas la Naturaleza? ¿Contaminas el aire, el agua, el suelo? ¿Desperdicias sus recursos? ¿Qué cantidad de plástico tiras a la basura?

No, no es un examen, es simplemente que quiero que tomemos conciencia que nuestro estilo de vida agrede a la Madre Tierra.

Somos los hijos de la Tierra, ella es nuestra madre y es amorosa y gentil. Pero estamos llegando al límite que ella puede permitir y entonces vendrán las consecuencias, no como castigo, sino como aprendizaje para poder realizar nuestro destino que es llegar al Sol, que es lo mismo que decir, recuperar la conciencia de nuestra alma solar.

Hace un tiempo tuve una imaginación tan vívida que me pareció que no salía de mí, sino que venia de otra fuente que me supera. La vi. El Espíritu Planetario, la Madre vestida con una tela muy fina verde claro. Era casi transparente. El viento movía sus ropas. Ella, parada en una roca, miraba el infinito. Sentí ruidos metálicos y vi una cantidad de seres que ponían a sus pies escudos, espadas, pulsos y otros objetos, todos de oro. Brillaban y resplandecían. Esos seres le entregaban sus armas de oro a la Madre y se postraban ante ella. Formaron, así postrados, un camino. Ella lenta y graciosamente se movió y gracias a ese camino formado por esos seres que le entregaron el oro, llegó a un montículo en donde podía unirse a una estrella. Se volteó y dulcemente dijo: “Ellos me lo han dado todo y yo los hago dioses”.

Desde entonces no puedo sino sentir un amor profundo por la Madre Tierra. Gané ojos para ver el milagro de la vida por todas partes. Asombrarme cuando de una roca, en donde se acumuló un poquito de tierra surge una hojita verde. Y al mismo tiempo sentir en lo profundo del corazón cómo, como humanidad nos hemos equivocado tanto al crear una civilización tan bélica, arrogante, contaminante que cambió por completo los valores del ser humano distorsionando así el Plan que los Maestros conocen y sirven. Cambiamos el ser por el tener, la cooperación por la competencia, la paz por la guerra, el aire limpio por aire contaminado, comida limpia por comida contaminada, la solidaridad por la ganancia…

Tenemos que parar. No sigamos dividiendo lo que es imposible dividir, en religiones, razas, países. Somos todos hijos de la Madre, somos hermanos y nuestra familia está a punto de perecer si no se le ayuda. Mucha miseria, mucha hambre y son nuestros hermanos. Y si elevas un poco tu conciencia descubres que ellos son tú, porque todos somos humanidad. No podemos seguir viviendo un estilo de vida que produce dolor y sufrimiento a otra parte de nuestro cuerpo y pretender que no habrá consecuencias.

Solo quiero que reflexiones. Uno a uno no podemos cambiar al mundo, pero podemos cambiar nosotros, nuestras acciones, nuestro pensar. Sentir el respeto por la vida, por nuestra Madre Tierra, por los demás reinos. Agradece, reverencia, admírate por el milagro de la vida que la Madre Tierra te ofrece. Ella representa a Dios Madre en nuestro mundo. Y nadie llega al Padre sin la bendición de la Madre.

Si, mis hermanos, de la Tierra al Sol. Sembremos el cambio de valores en nuestra conciencia y como somos Humanidad, con el tiempo florecerá la nueva Edad en la conciencia humana y todo cambiará.

Siempre desde el alma,

Carmen Santiago

Donaciones Amorosas

$

Ingresa libremente el monto en dólares a donar!

Información personal

Total de la donación: $3.00

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Canalizador, Reiki Ascensional Claridad, Ciencia Astrológica, Músico Arteosofia.

La Hermandad Blanca Universal, la jerarquía espiritual de Maestros Ascendidos, transfiere una antorcha, una Luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la Síntesis de oriente y occidente, de los Valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del Cosmos. Te invitamos a participar!

Juan Angel Moliterni
Últimas publicaciones de

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *