El Sufrimiento

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por Jeff Foster

olaNo puedes ser nada en particular (porque lo que eres contiene todo sentimiento según viene y va), pero te puedes sentir cualquier cosa, la que sea. Mucho de nuestro sufrimiento está basado en la idea de que, si sentimos algo durante demasiado tiempo, o con demasiada intensidad, o lo sentimos siquiera, nos convertiremos en ello.

¡Mucho de nuestro sufrimiento está basado en lo que, en definitiva, es pura superstición! Solo porque te sientas fracasado no significa que seas un fracasado. Solo porque te sientas feo no significa que seas feo. En nuestro afán por definirnos, por distinguirnos de los demás, por mantener en pie un relato coherente sobre quiénes somos, lo que acabamos haciendo es no permitirnos albergar sentimientos que se contrapongan a la imagen o el relato de nosotros mismos que intentamos mantener. Decimos: “Este sentimiento es yo” o “Este sentimiento no es yo”.

Si la imagen que tengo de mí es la de una persona guapa, atractiva, no voy a permitir que entre una ola fea; esa ola sencillamente no concuerda con cómo quiero verme a mí mismo y con cómo quiero que tú me veas. Si me siento feo, empiezo a sentir que algo no va bien… que hoy no “me siento a mí mismo”.

O si tengo la idea de que soy un triunfador, no voy a permitir que entre el fracaso. No concuerda con la idea que tengo de mí. No me puedo permitir sentirme fracasado. Si tengo la imagen de que soy una persona fuerte y quiero que otros me vean así, no me puedo permitir sentirme débil. No puedo permitir que entre en mi experiencia ninguna idea que ponga en peligro la idea que tengo de mí mismo.

Si de verdad tuviéramos algún control sobre las olas que aparecen, podríamos impedirles la entrada a todas aquellas que no respalden nuestro relato de nosotros mismos. Pero la realidad es que el océano de la vida no está bajo nuestro control.

A pesar de todos nuestros esfuerzos, los pensamientos y sentimientos que no deseamos siguen apareciendo. Intentamos desterrar las olas feas, temerosas, dolorosas, perturbadoras; las olas de fracaso, de debilidad, de “energía negativa”; las olas “oscuras”, y descubrimos finalmente que no es posible. Aparecen de todos modos. No podemos cerrarle el paso a la mitad del océano. El océano de la vida es salvaje y libre, y no se puede domar ni reprimir. Porque en el mundo de la dualidad, los opuestos tienen que mostrarse juntos.

Es muy importante que entendamos también esta verdad. Nuestra experiencia está en perfecto equilibrio: si hay guapo, tiene que haber feo. Si hay éxito, tiene que haber fracaso. Si hay iluminado, tiene que haber no-iluminado. Si hay amado, tiene que haber no-amado. Así son las cosas, y no es un problema hasta que entramos en guerra con el modo en que son, hasta que nos oponemos al equilibrio de la vida.

El espacio abierto que eres está más allá de todos los opuestos. Lo que tú eres permanece intacto; no pueden afectarle ninguna de las dos polaridades. Lo que eres no está menos completo porque aparezcan sentimientos de fealdad, ni está más completo porque aparezcan sentimientos de belleza. Lo que eres no es ni feo ni hermoso; permite que existan tanto la fealdad como la belleza, pero ninguna de las dos lo puede definir, al igual que el océano permite que existan todas sus olas, pero no lo puede definir ninguna de las olas individuales que aparecen.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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