El Templo de Íbez

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por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

Las diversas energías que actúan sobre el ser humano y producen su desenvolvimiento, constituyen su campo de experiencia. Estas dos palabras – desenvolvimiento y experiencia – debieran estar siempre vinculadas, porque de una deriva la otra.

Mientras persiste el sometimiento a la experiencia en el mundo de la forma, tiene lugar un desenvolvimiento paralelo de la conciencia. Debido a que dicho desenvolvimiento origina constantes cambios de comprensión y la consiguiente y constante reorientación hacia un nuevo estado de conciencia, conduce necesariamente a nuevas experiencias – experiencias de nuevos fenómenos, nuevos estados del ser y condiciones dimensionales hasta ahora desconocidas. De allí la frecuente reacción del discípulo al hecho de que no hay aún para él un lugar de paz.

La paz fue el objetivo del aspirante atlante. La realización es el objetivo del discípulo ario, el cual nunca puede permanecer estático ni descansar; constantemente se ajusta a nuevas condiciones; continuamente aprende a actuar en ellas, y luego encuentra que desaparecen para dar lugar a nuevas. Esto continúa hasta establecer la conciencia en el Yo, en el Uno. Entonces el iniciado se conoce a sí mismo como la Unidad observadora, y vigila el fenómeno fantasmagórico de la Vida en la forma. Pasa de una sensación de unidad a una de dualidad, y de ahí nuevamente a una unidad más elevada.

Primeramente, el Yo se identifica con el aspecto forma, a tal punto que desaparece toda dualidad en la ilusión de que el yo es la forma. Tenemos entonces la forma, constituyendo aparentemente todo lo que existe. A esto le sigue la etapa en que el yo, que internamente mora, empieza a ser consciente de sí mismo como también de la forma; entonces hablamos en términos del yo superior y el yo inferior, del yo y sus envolturas, del yo y el no-yo. Esta es la etapa dual del aspirante y del discípulo, hasta el momento de entrenarse para la tercera iniciación. Comienza con el conocimiento de que es una entidad espiritual confinada en una forma. Su conciencia, durante un largo período de tiempo, es predominantemente la de la forma. Gradualmente va cambiando – tan paulatinamente que el aspirante aprende la lección de resistencia (hasta el punto de soportar el no-yo), y llega una vida equilibrada en que ninguno de los dos predomina. Esto produce en el hombre un estado de aparente negatividad e inercia, que puede perdurar durante una vida o dos, donde parece que poco realiza en un sentido u otro, pero para el trabajador es una indicación valiosa en su trato con las personas. Luego cambia el punto de equilibrio y desde el ángulo de su influencia, el alma parece dominar, y todo el aspecto de la conciencia comienza a trasladarse al más elevado de los dos aspectos.

Sin embargo, persiste aún la dualidad, porque el hombre se identifica unas veces con el alma y otras con su naturaleza forma; en esta etapa se encuentra ahora la mayoría de los discípulos más sinceros. No obstante, es “absorbido” poco a poco en el alma, y entra así en relación con todos los aspectos del alma en todas las formas, hasta que un día se da cuenta que sólo existe el alma, entonces sobreviene el estado superior de unidad.

Estos puntos deben ser considerados por ser de valor, pues existen escuelas de pensamiento (como la Vedanta y otros grupos de pensadores místicos) que subrayan el aspecto vida y parecen negar la dualidad. Otras escuelas (como la Teosófica, a pesar de negarlo) enseñan la verdad del yo y del no-yo, por eso puede interpretarse en términos de dualidad. Ambas son correctas y se necesitan recíprocamente. Debe recordarse que en el proceso de la manifestación trabajamos, a través de la dualidad, de una unidad relativa a otra, de la siguiente manera:

  1. La unidad de la forma, en que el yo se identifica aparentemente con la forma, y es absorbido en la vida de la forma.

  1. La dualidad, que se traslada y fluctúa entre el yo y la forma, enfocando la conciencia en uno y a veces en otro.

  1. La unidad del alma, donde parece no existir nada más que el alma, y sólo el ser se registra en la conciencia.

Como se verá, ambas escuelas tienen razón, y el concepto dualista es un paso en el camino de la unión esencial con la Vida Una. Debe recordarse que, así como para el aspirante o probacionista, el campo de batalla (el kurukshetra) es el plano astral, el plano mental es el campo de batalla para el discípulo. Allí está su kurukshetra.

El aspirante debe aprender a controlar su naturaleza psíquica emocional por el correcto control de la mente, y Krishna trata de subrayarlo cuando entrena a Arjuna para dar el siguiente paso hacia la correcta visión.

El discípulo debe llevar adelante esta atención mental, y mediante el correcto uso de la mente lograr una comprensión más elevada, poniendo en actividad un factor aún más elevado, el de la intuición.

El aspirante repite en sí mismo el desenvolvimiento racial y desempeña nuevamente el drama racial. Para comprender esto hay que captar ciertos hechos respecto a ese drama y al trabajo de la Jerarquía, y los enumeraré a continuación:

  1. El movimiento de divulgación de la Doctrina Secreta tiene dieciocho millones de años.

  1. Únicamente cuatro de los Divulgadores originales permanecen aún con nosotros. La tarea (impulsora y controladora) está ahora en manos de tres grupos de vidas, si puedo expresarlo así:

  1. Aquellos de nuestra humanidad terrestre que se han capacitado para servir.
  2. Ciertas existencias que han venido de otros esquemas planetarios a nuestro esquema terráqueo.
  3. Un gran número de devas de evolución superhumana.

Forman, en conjunto, la Jerarquía oculta del planeta; trabajan en tres divisiones principales y en siete grupos, descritos en muchos libros teosóficos y resumidos en el libro Iniciación Humana y Solar.

  1. En las etapas primitivas, esta Jerarquía era conocida por diversos nombres, entre otros se la denominaba el Templo de Íbez.

  1. Consideraremos la fundación del Templo de Íbez. Para hacerlo será necesario tener en cuenta el período del advenimiento a la Tierra de la Hermandad Blanca, y el problema inmediato ante Ella; esto involucrará el reconocimiento de ciertos hechos que nunca fueron adecuadamente considerados. Es un hecho reconocido en esoterismo que el advenimiento de la Jerarquía oculta fue para la humanidad de nuestra tierra un acontecimiento épico, y produjo dos cosas: La cristalización definida de esa alma grupal denominada hoy cuarto reino o humano. El despertar de la mente o manas, en el hombre animal, en forma triple:

  1. Por la encarnación directa de ciertos miembros de la Hermandad Blanca, que trajeron así los nuevos y necesarios factores, trasmitiéndolos a sus hijos.
  2. Por la implantación definida de lo que se llama en las Escrituras Esotéricas “la chispa de la mente” en el hombre animal. Esto es simplemente una forma pictórica de representar la creación, por un acto directo, de la necesaria unidad de la mente o mecanismo mental del pensamiento, dentro del cuerpo causal o espiritual.
  3. Por el estímulo gradual de la facultad mental del hombre animal y la continua vitalización del germen latente de la mente, hasta que floreció como mente manifestada. Esto abarcó un vasto período de tiempo, y aunque la Hermandad estableció su sede en Shamballa y dirigió sus actividades desde allí, fue necesario, durante la primera subraza de la Raza Raíz Atlante, realizar ciertos esfuerzos para que la evolución de la raza prosiguiera de acuerdo al plan. Los estudiantes de estos misterios deben recordar que si bien se habla de Shamballa como que existe en materia física y ocupa una localidad definida en el espacio, la materia física a que se refiere es etérica; el Señor del Mundo y Sus ayudantes de los grados superiores, ocupan cuerpos formados de materia etérica.

  1. Hace alrededor de diecisiete millones de años (el advenimiento de la Jerarquía y la fundación de Shamballa tuvo lugar hace dieciocho millones y medio de años) se decidió tener en el plano físico denso una organización y sede de los misterios, y un grupo de Adeptos y Chohanes que actuarían en cuerpos físicos densos, y así satisfarían la necesidad de la humanidad que rápidamente estaba despertando.

  1. El primer puesto de avanzada para la Fraternidad de Shamballa fue el templo original de Íbez, situado en el centro de Sud América, y una de sus ramas, en un período muy posterior, se encontraba en las antiguas instituciones mayas y en la adoración fundamental del Sol, como fuente de vida en los corazones de todos los hombres. Una segunda rama se estableció posteriormente en Asia, y de esta rama los adeptos del Himalaya y del sur de la India, son los representantes, aunque el trabajo ha cambiado materialmente. En el futuro se harán descubrimientos que revelarán la realidad del antiguo tipo de trabajo jerárquico; antiguos archivos y monumentos serán revelados, algunos a flor de tierra y muchos en refugios subterráneos. A medida que se exploran los misterios del Asia Central, en las tierras que se extienden desde Caldea a Babilonia a través del Turquestán hasta Manchuria, incluyendo el desierto de Gobi, está proyectado revelar gran parte de la primitiva historia de los trabajadores de Íbez.

Podrá observarse que la palabra Íbez es literalmente una especie de sigla que vela el verdadero nombre del Logos planetario de la Tierra, uno de Cuyos principios se está manifestando en Sanat Kumara, convirtiéndolo así en una encarnación directa del Logos planetario y en una expresión de Su divina conciencia. Estas cuatro letras son las iniciales de los verdaderos nombres de los cuatro Avatares de los cuatro globos de nuestra cadena terrestre, donde encarnaron cuatro de los principios divinos. Las letras I.B.E.Z. no son las verdaderas letras en idioma sensar (angélico), si es posible usar expresión tan inexacta de un idioma ideográfico, sino que son sencillamente una deformación europeizada. El verdadero significado sólo se imparte en la cuarta iniciación, cuando es revelada la naturaleza del Logos planetario y se hace un contacto definido con sus cuatro Avatares por medio del trabajo mediador directo de Sanat Kumara.

  1. Diré algo respecto al trabajo de los adeptos de Íbez y Sus misterios; es necesario señalar que toda la tendencia de Su trabajo fue en cierta manera diferente del de los adeptos de hoy, y necesariamente tuvo que ser así. Su objetivo era estimular el misticismo y el Reino de Dios en el átomo humano. La naturaleza de Su trabajo es sumamente difícil para la comprensión del hombre común de hoy, debido a sus diversos estados de conciencia. Los adeptos de Íbez tuvieron que tratar con una humanidad que estaba en su infancia, cuya polarización era extremadamente inestable y su coordinación muy imperfecta. Había muy poca mentalidad, y los hombres eran casi totalmente astrales, funcionando en el plano astral aún más conscientemente que en el físico, y parte de la tarea de estos adeptos primitivos, que trabajaban bajo las instrucciones de Shamballa, fue desarrollar los centros de energía de la unidad humana, estimular el cerebro y hacerlo plenamente autoconsciente en el plano físico. Su objetivo fue lograr la comprensión del reino de Dios interno, y (en el entrenamiento de Sus discípulos) se le dio poca importancia al hecho de alcanzar el conocimiento de Dios en la naturaleza y en otras unidades. En esos días fue necesario emplear métodos más definidamente físicos que los permitidos hoy, empleándose estos métodos de estímulo físico y enseñándose las leyes de energía, tal como actúa a través de los distintos centros, hasta el momento en que se efectuó otro gran cambio en los métodos jerárquicos; entonces se cerró la puerta entre el reino animal y el humano y se abrió el portal de la iniciación.

También se consideró en esa época, que el hombre estaba suficientemente auto-centrado e individualizado como para permitir un cambio drástico en el método y en la práctica. Todo esto tomó un vasto período de tiempo, habiéndonos llegado los resabios de las primitivas prácticas del Templo en las degradadas enseñanzas fálicas, en la magia tántrica y en las prácticas de hatha yoga. A la infantil humanidad Lemuriana y a los primitivos atlantes, hubo que enseñarles estas prácticas utilizando símbolos y métodos que hoy nos parecerían burdos, imposibles y de tal índole, que la raza debería haberlos trascendido hace millones de años.

  1. En el momento de abrir el portal de la iniciación, hace varios millones de años, la Logia decidió dos cosas: Que la individualización debía cesar hasta que el hombre coordinara, no sólo los cuerpos físico y astral y pensara conscientemente por sí mismo, sino hasta que trascendiera también el físico y el astral. Cuando llegue a ser consciente del grupo, entonces se abrirá nuevamente el portal al reino de la autoconciencia. Que el sendero del misticismo debía conducir oportunamente al sendero oculto; que debían formularse planes para impartir las enseñanzas, y que era necesario organizar los misterios que revelarían la naturaleza de Dios en todo lo que se ve, y no únicamente en el hombre. Al hombre había que enseñarle que como individuo constituye parte de un todo mayor y que sus intereses deben subordinarse a los del grupo. Las enseñanzas fueron reorganizadas lentamente, y el plan de estudios ampliado; paulatinamente la gente se fue capacitando y se desarrollaron los misterios, hasta que llegamos a las maravillosas Escuelas de los Misterios de Caldea, Egipto, Grecia y muchas otras.

  1. Tres cosas podrán mencionarse:

  1. El punto de evolución, relativamente inferior, de muchos hombres y su natural polarización física.
  2. El trabajo de los adeptos negros y de quienes siguen el sendero de la izquierda. Cuando los adeptos de Íbez (también con instrucciones de los Maestros de Shamballa) empezaron a recluirse en los Templos, siendo así los misterios más difíciles de alcanzar, y a trabajar contra los abusos y las deformaciones, muchos de los que habían sido hasta entonces Sus seguidores más íntimos, poseedores de gran poder y conocimientos, lucharon contra Ellos, y ahí tenemos una de las causas de la aparición de la magia blanca y de la negra, y una de las razones que hizo considerar necesarias las aguas purificadoras del diluvio.
  3. Las poderosas formas mentales construidas en los primitivos misterios de Íbez las cuales (especialmente en América) aún no han sido destruidas. Este gigantesco “Morador en el Umbral” de todos los verdaderos Misterios, tiene que ser destruido antes de que el aspirante pueda seguir su camino.

  1. El trabajo realizado por los adeptos de Íbez y los misterios de su templo, aún persisten y lo están llevando a cabo los maestros y adeptos encarnados físicamente en todas partes del mundo. Enseñan el significado de la psiquis, el ego o alma, y de la unidad humana, para que el hombre pueda en realidad ser lo que es, un Dios que camina sobre la tierra, cuya naturaleza inferior (física, astral y mental) está completamente controlada por el alma o aspecto amor, no sólo teóricamente sino de hecho y en verdad. Cuando esto suceda, el cuerpo físico ya no ejercerá atracción para el hombre real, la naturaleza emotiva y el cuerpo de deseos ya no lo desviarán, tampoco la mente excluirá lo verdadero y espiritual, sino que ese Dios utilizará los tres cuerpos como vehículos para servir a la raza. Entonces el reino humano será trascendido y el hombre pasará al reino espiritual, donde recibirá otras lecciones, así como la humanidad infantil, cuando salió del reino animal, fue entrenada por los instructores de Íbez y se le enseñó sus funciones y trabajo.

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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