Este espacio abierto lo acepta todo

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por Jeff Foster

olaEn realidad, este espacio abierto es el que permite la existencia del mundo. Como han dicho tantos filósofos, ni conciencia, ni mundo, ni yo, ni vida. Yo soy la misma vida y no puedo separarme de ella. Yo soy lo que ahora emerge, yo soy esto, esto y también esto. Es la separación, en realidad, la que me crea tal y como me conozco y me experimento. Yo soy la misma separación de la que me empeño en liberarme, un círculo vicioso del que no es posible escapar.

Pero quizá haya un camino de salida –¡que las palabras, por cierto, jamás capturarán!–, y que es éste, aquí, ahora. Ya hay un mundo desplegándose libremente en todos y cada uno de los instantes, un despliegue que no te exige nada ni requiere tampoco la existencia de ningún “tú”. En realidad, “tú” simplemente apareces o no apareces como parte del paisaje, como un aspecto de la textura de este momento. Este día ha sido un sueño, nada más y nada menos, y no sólo este día, sino todos los días… Todo es sueño.

La vida humana entera es un elaborado y, a menudo, convincente juego de la conciencia, un pasatiempo cósmico. Todo emerge, despliega su pequeña danza y vuelve a disolverse en la nada que es mi esencia, y nada de ello me toca. Yo soy el espacio abierto en el que, una y otra vez, emergen las palabras. Yo no estoy aquí y, sin embargo, estoy completamente inmerso en el mundo. No estoy separado absolutamente de nada.

Vive tu vida, aunque sólo sea una vida aparente, aunque estés sumido en un océano de Nada, aunque no sea más que una ilusión en cuyo centro no hay nadie. Vive tu vida, puedes hacerlo. Todo forma parte del gran juego, del maravilloso juego cósmico. Todo es, en este juego, espiritual: desde buscar la fuente del “yo” hasta tomarte una cerveza en el bar, desde “estar presente” hasta mojar la cama cuando tengas noventa años y tu vejiga esté llena. Todo está Vacío y, por ello mismo, todo es divino.

Todo es ilusorio y, por ello mismo, todo tiene una importancia absoluta. Todo es una mera apariencia y, por ello mismo, todo conmueve, día tras día, nuestro corazón. La búsqueda de toda la vida nos ha traído aquí y ahora para leer estas palabras relativas a la futilidad de la búsqueda. El despertar no existe, no hay ningún estado despierto ni individuos despiertos. Lo único que hay es esto: lo que ahora está sucediendo.

Busca si crees que debes buscar, busca y busca hasta que las apariencias se desvanezcan frente a ti. Medita, indaga, busca la raíz del “yo”, observa tu respiración, practica yoga, descubre las “últimas verdades” sobre el universo, alcanza la iluminación y cuéntale a todo el mundo que estás iluminado y que, si sigue el mismo camino, ellos también podrán iluminarse. Haz todas esas cosas y cree todas las historias que quieras, estas te separan de la vida, fortaleciendo y consolidando el mismo ego del que quieres liberarte. Pero las experiencias pasan y nada perdura. Todo ha sucedido aparentemente en el pasado y nosotros siempre nos quedamos con esta presencia aparente que emerge ahora mismo.

Sea cual sea la historia que te cuentes sobre ti, sobre tu maravillosa vida y sobre tu desesperada búsqueda de la iluminación, no es más que una historia que emerge ahora mimo. ¡Una historia que emerge para nadie! ¡Qué terrible es esto para una mente que siempre busca algo más! Lo último que querrías escuchar es que sólo existe esta presencia aparente, que el pasado ha muerto y ha desaparecido y que el anhelado despertar que has estado buscando durante toda tu vida jamás podrá ser alcanzado. Estas son grandes noticias: no necesitas hacer nada. La búsqueda ya ha concluido.

¡Qué milagro estar vivo ahora, en este día, en este día de todos los días! ¡Qué regalo, que indescriptible alegría! Tomar el desayuno, ir al baño, ducharse, vestirse y salir al aire fresco. Experimentar placer, dolor, felicidad y tristeza, aunque todo sea un juego de la mente y aunque todo suceda para nadie… Moverse a través de este mundo hermoso, frágil y transitorio, disfrutar de todo lo que la vida tiene que ofrecerte, aunque sepas que finalmente morirás… Este es, finalmente, el último secreto: este momento es el único significado de la vida.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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