Karma Yoga

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amma10Hijos míos, sea cual sea la importan­cia de nuestro rango social, debe­ríamos considerarnos constantemente como los servidores de nuestros herma­nos. Piensen que Dios nos dio esta posición para que pudiéramos ayudarles a proveer sus necesidades. Si lo hacemos así, la humildad y la modestia se desper­tarán automáticamente en nuestros cora­zones. Cuando desempeñamos nuestra tarea con la actitud de un servidor de Dios, nuestro trabajo se convierte en una disciplina espiritual. En su puesto de trabajo, traten a cada persona, tanto si es superior como subordinado, con amor y amistad. La forma de tratar a los demás determina la forma como nos trata el mundo.

Hijos míos, cuando un superior nos reprende, considerémoslo como una oca­sión brindada por Dios para eliminar nuestro ego y hacer tabla rasa de los sentimientos hostiles que pueden nacer en nosotros. Igualmente, cuando hemos de tratar severamente a un subordinado, cuidemos de que el odio o la irritación no nos invadan. A los ojos de un aspirante espiritual, los superiores, los subordina­dos y los colegas son formas diferentes del Señor.

Nunca pensemos que trabajamos para nuestro patrón o para la empresa. Debe­ríamos cumplir nuestra obligación con una actitud de servicio a Dios. Si lo hacemos así, nuestro trabajo no será simplemente una forma de fichar una serie de horas para ganar un salario. Seremos sinceros y atentos en nuestro trabajo. La primera cualidad que debería poseer un aspirante espiritual consiste en una perfecta “conciencia y aten­ción” dirigido a la tarea que hay que efectuar.

Estemos siempre dispuestos a realizar un trabajo suplementario además del que nos piden las reglas. Sólo un trabajo adicional, realizado sin deseo de alaban­zas o de reconocimiento, merece el nom­bre de servicio desinteresado.

Poner bien a la vista una imagen de nuestra amada Divinidad o de nuestro Maestro en el lugar de trabajo nos ayudará a conservar constantemente presente en el espíritu el pensamiento de Dios. No hay de qué avergonzarse de hacerlo. Nuestro ejemplo será un modelo para los demás.

“Soy un personaje importante; ocupo una elevada posición social. ¿Cómo po­dría ir al templo para venerar la divinidad, dejándome zarandear por la muchedum­bre? ¿Cómo puedo postrarme ante el Señor? ¿No es algo humillante?”. Tales pensamientos nacen del ego. Dispónganse siempre y en todo lugar a repetir el nombre de Dios y a rendir homenaje al Señor y al Maestro. De nada nos sirve un certificado de importancia dado por la sociedad. Lo que necesitamos es un certificado que venga de Dios.

Si nos esforzamos constantemente, seremos capaces de repetir el mantra en nuestra mente, sea cual sea el trabajo que nos ocupe. Sólo las acciones realizadas con el recuerdo constante de Dios son un verdadero Karma Yoga. El trabajo que realizamos considerándolo como obra de Dios no genera esclavitud.

amma-amor

La Madre Divina sólo escucha el lenguaje del corazón…

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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3 Comentarios

  1. Myriam Picado
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    Gracias por compartir. Es un gran tema de reflexion, sobre todo para los jefes y subordinados. Quisiera que todos los leyeran, y asi nos evitariamos resentimientos, etc.

  2. angela beatriz novello
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    Infinita Gratitud Angel!! X la Luz q traes a mi Vida!! Me da mucha fuerza Para sostenerme en tiempos d expansion donde aparecen Los obstaculos!!

  3. Pilar Samaniego
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    Siempre gracias!!!

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