Nutrición y Salud

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por K. Parvathi Kumar

kumar2018¿Saben mucho los médicos de hoy en día sobre alimentación y nutrición? Probablemente la respuesta podría ser que no. Hace cuatro generaciones los médicos no sólo prescribían medicamentos, sino que también aconsejaban en cuestiones de alimentación y su ritmo.

Incluso hoy en día, en sistemas médicos alternativos como la homeopatía y el ayurveda también se dan prescripciones a los pacientes respecto a la comida y la bebida, así como también en relación a sus ritmos – al menos durante el período de tratamiento. Pero no ocurre así en el sistema médico tradicional, es decir, la alopatía.

En la antigua India había un precepto de salud: “El ayuno es una súper-medicina”. Cuando había mala salud se sugería el ayuno; también se sugería vivir de agua y jugos hasta que se curase la enfermedad.

Cuando hay una enfermedad, el sistema autoinmune lucha para expulsarla. Si comemos de una manera normal, le estamos agregando una carga al sistema y provocamos un estrés mayor sobre el sistema inmune, el cual está luchando para expulsar la materia indeseable que hay dentro del sistema.

Cuando un paciente está siendo tratado, para que los medicamentos ayuden efectivamente a curar, debe haber una alimentación de apoyo que asegure que el paciente no tienda a debilitarse; pero eso no significa que se le permita comer como si estuviera sano. Se debe evitar beber agua fría y helado cuando uno está resfriado, con el sistema respiratorio afectado.

Comer frituras y otros alimentos ricos en calorías cuando uno tiene fiebre causa un daño mayor a la salud mientras que se está intentando tonificar el sistema digestivo.

Hoy en día en el sistema medicinal tradicional no hay ninguna prescripción respecto a la comida y la bebida; la respuesta del médico a esas preguntas es: “No se preocupe, los antibióticos se harán cargo”. Es bastante sabido que los antibióticos son tan asesinos como medicamentos.

Los pacientes pueden estar interesados en elegir sus alimentos especialmente cuando están enfermos, y el médico haría bien en aconsejarlos. La obesidad y la desnutrición están tendiendo a ser elevadas en los países ricos y pobres respectivamente debido al conocimiento inadecuado de los alimentos sencillos y nutritivos.

Mientras que muchos médicos reconocen que la dieta influye en la salud, no aprenden lo suficiente acerca de la nutrición en las escuelas de medicina o en los programas de capacitación que siguen.

Se estima que entre el 50 y 80 por ciento de las enfermedades crónicas tales como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades del corazón están en parte relacionadas o afectadas por la nutrición. La regulación oportuna de los alimentos podría contribuir a prevenir dichas enfermedades. Si se sugiriera un cambio de dieta, se evitaría el factor de riesgo.

La gente gana peso a la velocidad de una o dos libras por año, lo cual no es tomado seriamente; pero en una década la persona tenderá al sobrepeso, lo que producirá un impacto enorme sobre su salud. Se debe hacer un control frecuente, si no diario, del peso corporal como un hábito que el médico puede inculcar a su paciente.

El aumento de peso es una actividad muy subrepticia y las personas pueden no advertirlo hasta después de un tiempo. Un chequeo diario es la mejor manera de hacer correcciones diarias en materia de ingesta.

Sería un gran servicio que en las escuelas y en la comunidad se impartiera a los niños el hábito de controlar semanalmente su peso para que tiendan a ser cuidadosos y asegurar que la altura y el peso se encuentren en equilibrio.

El índice de masa corporal debe ser primordial en las mentes de los seres humanos para evitar las enfermedades amenazadoras que se ciernen sobre ellos. Los estudiantes de medicina deberían incluir en sus asignaturas un tema aparte relacionado con la alimentación y la nutrición; no se puede considerar que una mención aquí y allá sea lo adecuado. Tiene que haber un examen específico para esta materia, para asegurar que todos los médicos tengan los conocimientos adecuados sobre alimentos y nutrición; los planes de estudio deberán reformularse ligeramente con este propósito.

Los médicos deben estar capacitados para hablar de alimentación con sus pacientes, además de hablar de sus dolencias y enfermedades. También se debe mantener un registro de los hábitos alimenticios del paciente.

Hoy en día todos los médicos advierten a sus pacientes sobre el peligro de fumar y los beneficios de no fumar. Se han convertido en defensores de la abstención de fumar. Similarmente, deberían ser también defensores de una dieta equilibrada con valores nutricionales. En todo sistema de salud, la prevención de las enfermedades debe estar por encima de su tratamiento. Es en esta dirección que tienen que trabajar los legisladores y los administradores, para asegurar hábitos alimenticios saludables dentro de la comunidad.

La prevención de la enfermedad es universalmente aceptable y se prefiere siempre a la lucha incesante contra las enfermedades que siempre persisten.

Una profesora de nutrición, Marion Nestle, dice que “uno no se puede contentar con hablar de apósitos para las contusiones; se debe hacer algo más en el campo de la nutrición”; es necesario educar en todos los niveles hasta el nivel del médico.

La “pérdida de peso” es el tema favorito de las comunidades ricas. Para asegurar buena salud, se deben dar todas las claves para comer y adelgazar, pero no para dejar de comer. Hay una manera de comer manteniendo el índice correcto de masa corporal, que es a lo que se debe apuntar.

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Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

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