La Rueda de la Vida

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por Juan Angel Moliterni
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La Sabiduría Antigua enseña que los planetas, los soles y las galaxias son los cuerpos de Entidades vivas, teniendo cada cual su propia nota clave, sus propios colores, leyes y principios. Nuestro Sol transmite las energías del zodíaco a la Tierra, proporcionando una oportunidad para el desarrollo armónico de todos los reinos de la naturaleza. Vivimos tiempos de grandes cambios. Desde hace varios años la humanidad ha empezado a modificar la forma de ver y explicarse las cosas. Esa transformación le corresponde ahora a la Ciencia Iniciática de la Astrología. Promoviendo el crecimiento interior, nos presenta una interpretación del Macrocosmos y del microcosmos que constituye una guía para crecer espiritualmente, disfrutar de ese crecimiento y vivir mejor. Este curso presencial es un punto de encuentro entre la cultura milenaria de la Astrología y los tiempos de transformación que estamos viviendo.

El Misterio del Zodíaco es profundo, pero su enseñanza es importantísima. Es la base de la INICIACIÓN. Imagina que los grandes cuerpos celestes (los siete Rishis), los astros y planetas, estuvieran animados por Seres vivientes de inconcebible poder, majestad y belleza; imaginaos que de cada uno de estos centros vivientes broten corrientes vitales que llenen todo el espacio. Imagina que estas corrientes, que representan la esencia vital de cada una de estas misteriosas existencias astrales y planetarias, irradian de ellas como oleadas de color y de sonido, que, aunque los sentidos humanos no son capaces de captarlos, influencian sin embargo todas las partículas, todos los átomos con los que se ponen en contacto y son un factor espiritual y psíquico del ser humano.

La fe y la inspiración por una parte y la lógica de los razonamientos por la otra, constituyen las dos partes que el ser humano deberá sintetizar para alcanzar el siguiente plano de la percepción, es decir, el hombre percibe al universo a través de un área mística que podríamos caracterizar por su fe y la inspiración que tenga en determinados momentos de su vida, o bien lo percibe a través de una serie de razonamientos lógicos, que le permiten deducir o inducir ciertas cosas.

Cuando el hombre combinando estos factores, perciba al universo con un espíritu de síntesis, se abrirá ante él la siguiente puerta de la percepción que por el momento debemos llamar intuición. La intuición es la capacidad de percibir la totalidad de un conocimiento, sin que medie en ningún momentoún tipo de razonamiento y ahora podríamos agregar, sin que medie ningún tipo de fe o inspiración.

Debemos separar la palabra intuición de inspiración; aún cuando en un principio podrían parecer similares, la inspiración proviene del área emocional afectiva del hombre, mientras que la intuición proviene de los aspectos mentales, del vehículo mental humano.

La ley del Universo es la Unidad y ni la más simple emanación de la más lejana estrella puede dejar de afectar en mayor o menor grado a todos los demás seres que hay en el espacio. El Misterio de la Vida se encuentra en realidad oculto en los astros y es deber del verdadero astrólogo descifrarlo y dar su interpretación a sus semejantes.

Abordamos este asunto específicamente desde el punto de vista del alma y no en términos de personalidad. En la astrología de hoy, en lugar de estudiar las potencialidades y los condicionamientos personales, se estudia la relación inteligente del Alma con las diferentes pautas energéticas que interactúan en este proceso. En el mundo, como con nosotros mismos, nada es adquirido, definitivo, ni está atado o escrito de antemano. El zodíaco puede ser entendido como un camino iniciático. El zodíaco es el instrumento de medida del alma humana. En este contexto nació el zodíaco, tal y como todavía lo conocemos hoy. Partiendo de una visión global, al igual que en la antigüedad, vemos en la matriz zodiacal un recorrido iniciático, estructurado de tal manera que, al seguirlo, se puede leer la historia de una vida y la de la evolución espiritual del individuo que cumple su destino en la Tierra, etapa por etapa, en el transcurso de las estaciones y de los 12 signos. Todo está desarrollado en la naturaleza a través de ciclos, hay ciclos para estar activos, ciclos para estar pasivos.

Los graduados en las Iniciaciones superiores son las rocas que construyen Shamballa. El discípulo trabaja y crea científicamente la forma. Trata de alimentar el Fuego sagrado o la Luz sagrada, y procura manifestar a la Luz como belleza. En nuestra vida, la belleza es la manifestación de Cristo. Cada signo zodiacal ofrece un matiz o un voltaje diferente a su conciencia:

Aries. Aquí está la conciencia subjetiva latente, una luz opaca, una simiente de luz en el hombre y en cualquier forma viva. Cuando el Sol entra en el signo de Aries empezamos a meditar en la semilla de luz en toda forma. ¿Qué es esa semilla de la conciencia? ¿Qué es la conciencia? ¿Soy consciente? ¿Cómo podré introducir mi conciencia en la perfección? ¿Cómo podré ver la semilla de la conciencia en cada forma? ¿Cuál será el efecto de esto en mi vida? Esta meditación continuará durante un mes lunar.

Tauro. En este signo está la energía que nos conduce hacia la conciencia del sendero. El sendero es la distancia entre una persona y su visión suprema, entre ella y aquello a lo que aspira, o a lo que será. El sendero es la distancia y la duración en la que la semilla se convierte en flor. En Tauro, meditamos sobre la conciencia del sendero. Deberá preguntarse: ¿Tengo un sendero? ¿Adónde voy? ¿Tengo una dirección? ¿Estoy perdido en la selva? ¿Soy un bote perdido en las olas del océano? Si hay sendero, éste deberá conducirnos a la sobrevivencia, a la alegría y a la creatividad. ¿Cómo voy a encontrar mi sendero y ser un sendero que conduzca a los demás hacia la unidad, la síntesis y la armonía? La conciencia del sendero es comprender que hay un sendero que conduce a la unidad. Cualquier otro sendero que no conduzca a la sobrevivencia, a la alegría y a la creatividad no es un sendero sino un laberinto en el que una persona corre dando vueltas como un perro en busca de su cola. Si no hay sendero, no hay posibilidad de sobrevivencia, ni posibilidad de existencia. El hombre sólo podrá existir si viaja hacia su divinidad, hacia su futuro. Sólo marchando hacia su futuro, hacia su destino, el hombre podrá existir. La existencia es un estado siempre creciente de conciencia y un proceso de desarrollo continuo hacia la Divinidad.

Géminis. Nos da la oportunidad de pensar en la conciencia de la dualidad. Podemos preguntarnos: ¿En qué dirección debo ir? ¿Serviré a las tinieblas, a la traición, al delito, o serviré al amor, a la luz y a la belleza? ¿Colaboraré, seré amplio y sacrificado, o serviré a la confusión, al espíritu separatista y al egoísmo? ¿Qué quiero? ¿Me drogaré o me construiré? ¿Ayudaré a la gente o seré un explotador? ¿En qué dirección voy? ¿Hacia el espíritu o hacia la materia, hacia mis intereses egoístas o hacia el servicio humanitario? La conciencia de la dualidad es el conocimiento de que hay un sendero doble y que debemos tomar una decisión. Cristo dice que escojamos el sendero angosto porque el ancho es el sendero fácil y perezoso que conduce a las tinieblas y a la muerte. El sendero angosto conduce a la vida.

Cáncer. Aquí está la conciencia masiva, la conciencia instintiva. La conciencia masiva será el pensamiento semilla para este mes. Pregúntese: ¿Cómo podré desarrollar una conciencia masiva, una conciencia con la que pueda penetrar en la conciencia de las masas? Este es un mes en el que la luz en las masas deberá fortalecerse y construirse la casa de luz. El desarrollo de tal comprensión de la unidad con toda la humanidad cambiará la faz del mundo y disminuirá el dolor en este planeta.

Leo. Es la conciencia de la individualidad. ¿Nos sentimos individuos libres, realizados, autodeterminados, o respondemos como parte del rebaño? ¿Tenemos conciencia de nuestro derecho a existir y crear, y que los demás tienen el mismo derecho a existir y crear? Una persona no puede apreciar la individualidad de los demás si no tiene conciencia de su propia individualidad. Al comprender esto, comprendemos que somos un individuo único. Somos una rosa, pero también somos conscientes de que el prójimo es un individuo único y es un jazmín o un lirio, que es igualmente bello. Nuestra propia existencia demuestra la existencia del otro. La existencia de otra persona demuestra su existencia. Mi existencia le hace mejorar; su existencia me hace mejorar. En realidad, si existo yo solamente, no existo porque no hay nadie que dé testimonio de mi existencia: y de ahí porqué Dios no existe si El no se manifiesta. La conciencia individual reconoce que somos parte de una gran máquina, pero también reconoce que las otras partes son absolutamente necesarias para hacernos valiosos y ayudarnos a realizar nuestro trabajo.

Virgo. Aquí desarrollamos la conciencia de Cristo. ¿Qué es la conciencia de Cristo? Es razón pura, pensamiento despejado, neta expresión de unidad, síntesis, armonía, ritmo, consagración absoluta al bienestar humano, total compromiso de servir y sacrificarse, e invencible empeño en pos de la perfección. El servicio acrecienta la recepción de energías y las distribuye de modo armonioso en los centros y glándulas. Todo discípulo deberá hallar un campo apropiado de servicio desinteresado, y estar dispuesto a servir dondequiera que considere necesario servir, con inteligencia, con discriminación, sin esperar nada a cambio. Cristo está en todo hombre.

Libra. Aquí debemos desarrollar la conciencia del equilibrio. El equilibrio es comprender dónde está una persona en el sendero de la evolución. Su posición es que, dondequiera que esté, es un equilibrio entre espíritu y materia, entre pregunta y respuesta, entre luz y oscuridad, entre comienzo y realización. La conciencia del equilibrio deberá viajar a los niveles superiores e inferior sin perder la luz o el contacto de la realidad. El equilibrio es el esfuerzo enderezado a ser equitativamente consciente de lo superior y lo inferior en cualquier nivel. Es darse cuenta de la divinidad y de la aptitud para vivir en forma de hombre. Un hombre de equilibrio es quien lleva consigo la paz, la comprensión y la colaboración dondequiera que vaya, con quienquiera que tome contacto. Crea equilibrio, reconoce el valor y los derechos humanos, y estabiliza la belleza, la bondad y la verdad. Un hombre no podrá estar en estado de equilibrio a menos que su conciencia sea divina y humana al mismo tiempo. Deberá sostener la mano de Dios y la necesidad de la humanidad simultáneamente.

Escorpio. Se desarrolla la conciencia de la Jerarquía. Un día un padre le preguntó a su hijo si existían seres sobre-humanos avanzados. El hijo le dijo: “Creo que sí”. Entonces el padre le preguntó porqué él creía eso. Le contestó: “Si yo voy a tres kilómetros por hora y otro marcha a trescientos veinte kilómetros por hora debido a su empeño y dedicación, este hombre estará tanto más adelantado que yo que será mi maestro o jefe en encarnaciones futuras, si es que nos encontramos de nuevo”. “Sí, sí, sí –dijo el padre- ten presente lo que acabas de decir”. En Escorpio, tratamos de desarrollar un contacto con tales seres avanzados y de reconocer su existencia colectiva en nuestro planeta.

Sagitario. En él se desarrolla la conciencia del Alma a través de las Iniciaciones primera y segunda. Esta es la etapa en la que el hombre está despertando a la realidad de que es una existencia inmortal eterna.

Capricornio. Este signo tiene la misma conciencia del Alma, pero continúa hasta la tercera Iniciación. En este mes, una persona va a construir la conciencia del Alma elevándose desde su efímera naturaleza física, emocional y mental hasta tener, a su tiempo, vislumbres de la existencia y la naturaleza de su Alma, y crear gradualmente un diálogo o una comunicación con su Alma.

Acuario. En él tratamos de desarrollar una conciencia grupal. La conciencia grupal es la aptitud para unir todas las conciencias separadas y hacerlas trabajar por una meta común: de diferentes modos, si es necesario, pero hacia la misma meta. La conciencia grupal conduce a la colaboración, la armonía y la comprensión supremas.

Piscis. Finalmente desarrollamos la conciencia de Shambala, la conciencia divina. Damos alas a nuestra imaginación creadora y pensamos una y otra vez en qué podrá ser la conciencia divina, y nos preguntamos: “¿Hay un modo de entrar en contacto con semejante conciencia o de desarrollarla?”.

Cada vez que encarnamos en un signo, enriquecemos nuestra aura en la conciencia de ese signo, una y otra vez hasta que alcanzamos una etapa en la que empezamos a viajar por el zodíaco en sentido contrario a las agujas del reloj. El viaje a través del zodíaco tiene la finalidad de construir nuestra casa. Nuestra casa es nuestra aura en la que el Cristo brilla. Al inundarse nuestra aura con sustancia cada vez más elevada, se convierte en una rueda lumínica de doce rayos que provienen del centro e irradian doce colores. Nuestra aura corresponde al nivel en el que estamos construyendo nuestra casa: el templo interior.

Notas clave para el discípulo

Capricornio. Estoy inundado de luz suprema, no obstante, doy la espalda a esa luz.

Acuario. Soy el agua de la vida, vertida para los hombres sedientos.

Piscis. Abandono el hogar de mi Padre y, retornando, yo salvo.

Aries (El Festival de Pascua). Surjo y desde el plano de la mente rijo.

Tauro (El Festival de Wesak). Veo, y cuando el Ojo está abierto, todo es luz.

Géminis (El Festival del Cristo). Reconozco mi otro yo, y en la decadencia de ese otro yo, resplandezco

Cáncer. Construyo un hogar iluminado y en él moro.

Leo. Yo soy Ese y Ese soy yo.

Virgo. Yo soy la madre y el niño; Yo, Dios, soy la materia.

Libra. Elijo el Camino que conduce entre las dos grandes líneas de fuerza.

Escorpio. Guerrero soy y salgo triunfante en la batalla.

Sagitario. Veo la meta. Alcanzo esa meta, y luego veo otra.

“Así, las doce Fiestas anuales constituirán una revelación de la divinidad” -Alice A. Bailey.

 

¿Hasta qué punto está determinado el destino?

Así como la radiología se sirve de los rayos X para ver el «interior del cuerpo» humano y contribuyendo al diagnóstico acerca de la naturaleza causal de una enfermedad, la astrología se sirve de la astronomía para ver el «interior del ser». Así como cuando vemos una clavícula rota en una radiografía no podemos echarle la culpa al aparato electrónico por revelar lo que estaba oculto, de la misma manera no podemos echarle la culpa a los planetas por nuestro destino. La interpretación de un mapa natal es básicamente una lectura del inconsciente de la persona. Es allí donde se encuentra grabado su karma y no en los planetas exteriores. Es algo que tiene que ver más con el pasado y que a través de lo que haga en el presente determinará su futuro. La predicción es posible porque la gente vive de manera mecánica. Conociendo el pasado de una persona se puede predecir su futuro, porque se repetirá. Si en el pasado kármico ha sido una persona colérica, tiene la tendencia de ser colérica; esta tendencia tendrá efectos en el futuro. Normalmente un ser inconsciente repite su pasado una y otra vez: es como una rueda –la rueda del sufrimiento y la infelicidad. Es un círculo vicioso, no puede hacer otra cosa; no puede aportar nada nuevo a su vida, no puede abrirse camino. Si la persona fuera más consciente, estuviera más despierta y alerta, entonces, ella misma comenzaría a determinar su futuro y ya no su inconsciente.

¿Por qué camino queremos realizar nuestros pasos de aprendizaje y cómo queremos resolver los problemas?

Para ello, es necesario distinguir entre los problemas a resolver y el “cómo” de la vía de solución. El Universo ofrece dos posibilidades:

Aprender de manera consciente. Esta posibilidad requiere del hombre que esté siempre abierto y dispuesto a afrontar las exigencias del destino y a resolver cada problema que se presentan, voluntariamente mediante la actividad, la aceptación incondicional y la adaptabilidad infinita. La vida es un proceso de reto y respuesta. Como cada situación de la vida representa un desafío para el hombre y le presenta un problema para que lo resuelva, el hombre no debe preguntar cuál es el significado de su vida sino que más bien deberá reconocer que es él quien es preguntado. En una palabra, cada hombre es interrogado por la vida; a la vida sólo podrá responderle siendo responsable. Es decir, desarrollando su capacidad de respuesta, la responsabilidad es la esencia misma de la existencia humana. De modo que no debe buscarse un significado abstracto de la vida. Cada cual tiene su propia vocación o misión específica en la vida; cada cual deberá llevar a cabo una misión concreta que exige cumplimiento. Allí no podrá ser reemplazado, ni su vida podrá repetirse. Así, la tarea de cada cual es tan única como lo es su oportunidad específica de llevarla a cabo. El Universo Planetario lo asiste.

Aprender de manera inconsciente. Esto se produce automáticamente, cuando el hombre pierde la oportunidad de resolver un problema de manera consciente. La mayoría de los personas se limitan generalmente a la segunda posibilidad. Pero aprender inconscientemente es siempre aprender mediante el sufrimiento. Mientras el hombre esté dispuesto a cuestionar viejos puntos de vista y fijaciones, a aprender nuevos enfoques, arriesgar nuevas experiencias, a expandir su conciencia de manera de dominarse a sí mismo, no tiene que temer golpes demasiado tremendos del destino, ni enfermedades graves. Pero en el momento en que la persona rechaza los problemas y trata de escaparles o de negarlos, ahí el destino comienza a obligar al hombre a enfrentar el proceso de aprendizaje no percibido. Además, el proceso de aprendizaje en estas situaciones forzadas es generalmente incompleto porque la resistencia del que sufre es demasiado grande. Sólo cuando la persona se ha reconciliado con una situación, puede comprender plenamente su sentido. El hombre no se encarna en este mundo para gozar del calor del sol holgazaneando, sino para desarrollarse y para servir al mundo según sus capacidades. No son las personas, los lugares, las circunstancias o los planetas lo que le crea problemas; es la forma en que percibe estas experiencias vitales y en que reacciona ante ellas. Asume la responsabilidad de tu propia vida.

Nadie nace por casualidad, nadie nace solo para sí

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el objetivo de nuestro paso por la Tierra? ¿Cómo podemos encontrar sentido a nuestras vidas? La Astrología es una herramienta para el conocimiento de uno mismo y la realización personal en esta vida. Nos ayuda a descubrirnos, a comprender de dónde venimos –no geográfica e históricamente, sino espiritualmente-, quiénes somos –no científicamente, sino humanamente- y hacia dónde vamos –no teórica, sino realmente-, entonces podremos descubrir la información que nos llevará por el buen camino, el “libreto” de nuestra vida.

calendario-lunar1 Como almas seleccionamos el momento para nacer. Elegimos un “programa humano de vida”, nuestra carta natal kármica, decidimos encarnar en esta tierra en un momento y lugar determinados. Hemos venido aquí a aprender ciertas lecciones que nos permitan avanzar en nuestra senda espiritual y evolutiva. Seleccionamos nuestro sexo, el color de nuestra piel, nuestro país y nuestra religión particular –de acuerdo a nuestra disponibilidad mental-, y luego buscamos específicamente los padres que favorezcan nuestro trabajo espiritual en esta vida.

La naturaleza es una totalidad orgánica y con análisis apropiado es posible establecer la causa de cualquier hecho. El camino hacia fuera se descubre yendo hacia dentro. Toda persona tiene su propia misión en la vida. Eres la única oportunidad que tiene el Mundo de contar con alguien como tú. Hay un espacio destinado para cada cual que no puede ser ocupado por otro ni quedar vacío; tu lugar te pertenece desde antes de tu concepción, que ha sido programada para que tu ser desarrolle sus atributos en el contexto más propicio. De modo que la tarea de cada uno es tan única como su oportunidad específica para llevarla a cabo. Tú formas parte de un sistema en el que todo ser desempena un papel necesario, por pequeno y humilde o fugaz que este pueda parecer en el concierto de la Humanidad. La tarea principal del hombre en la vida es darse a la luz, a sí mismo, convertirse en lo que potencialmente es.

La Astrología no es una ciencia técnica. Una técnica siempre es muerta; puede ser agregada a nosotros, aprendida; pero un proceso siempre es vivo. Crece, se expande. La Astrología es un proceso creciente, no una técnica. Es un proceso de auto-conocimiento y auto-transformación, es una ciencia INICIÁTICA. Pero es importante diferenciarla de los horóscopos. La técnica es repetitiva, la existencia nunca lo es. A mayor técnica mayor mecanicidad. La técnica debe ser un instrumento al servicio de la VIDA. Ser astrólogo no es un trabajo, no es algo que haces, es algo que eres, una forma de ser, un estado de conciencia.

A través del conocimiento de las Fuerzas sutiles de energía que fluyen por el universo, podemos componer nuestra vida para alcanzar nuestras metas. El propósito definitivo de la Astrología es ayudar a que la gente comprenda de qué manera puede cambiar su vida en una dirección donde encuentre felicidad, realización personal y desarrollo.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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