Por la Madre Tierra

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madre-tierra-servicioPor Isabella Di Carlo

Decía el Gran Jefe Seattle que lo que el hombre hace a la Tierra, se lo hace a sí mismo. Y así es. Ella es nuestro sustento, de ella viene el calcio de nuestros huesos y son sus lagos, la calma del sediento.

Hay espíritu en sus bosques y sus trinos, hay espíritu en el vino; en la carrera del jaguar el espíritu es velocidad y en la gacela el espíritu quizás sea, ofrenda del cuerpo, eslabón de la cadena de la vida en la que todo, todo, está indisolublemente unido.

El espíritu en los que aman y honran a la Madre Tierra se manifiesta en un arco iris de actitudes que van desde la gratitud por el plato en la mesa, hasta la lucha por los derechos de los animales, las libertades o una legislación que detenga el cambio climático antes de dejar sin bandadas los cielos y sin ballenas los océanos.

Se manifiesta también en una cruzada, igual de esencial, por elevar la consciencia, para que el hombre deje de ser lobo para el hombre y la hermandad sembrada por los profetas se propague a lomos de los cuatro vientos.

Todo está indisolublemente unido y sujeto a las leyes del equilibrio. El Ártico ha estado en llamas y las columnas de humo se veían desde el espacio. Los expertos hablan de que las temperaturas alcanzadas este verano jamás antes habían sido registradas. Hay un plan estructurado para frenarlo.

Hoy que aun arde Siberia, lleva 17 días en llamas el Amazonas; ella que es el pulmón mayor del planeta ha perdido 500 millones de árboles en el último año. Quizás saberlo podría llevarnos a un compromiso sostenido con la vida mayor aún del actual.

Es posible ayudar de muchas formas. Firmando y/o donando para apoyar a Organizaciones serias que tienen un programa cabal para detener el cambio climático.

Es posible ayudar meditando. Se quema el Amazonas y Ártico se ha quemado, quizás podamos mirar a los ojos al verdadero desafío: asumir nuestro verdadero lugar como antenas del espíritu. Hay espíritu en el vino y en los sauces que extienden sus ramas para acariciar al río. En nosotros el espíritu es la fortaleza del compromiso con la luz, que lleva a purificar el propio carácter meditando, sirviendo, trabajando día a día en dirección de la consciencia, para que la Vida que desea pasar a raudales a través nuestro, encuentre el cauce y pueda hacerlo.

Primera propuesta de Meditación como Servicio

Podemos interiorizarnos, respirar hondo hasta sentir que el cuerpo y la mente están serenos y a continuación visualizar abundante lluvia sobre el Amazonas y Siberia. Visualizar la lluvia con gratitud – como si la respuesta a la plegaria por la lluvia ya hubiera sido escuchada. Quizás antes de incorporarse a las actividades externas, podamos tomar consciencia de que no hay allá y acá para la vida, el oxígeno que en este instante respiramos viene de los bosques y las selvas.

Segunda propuesta de Meditación como Servicio

El Maestro Tibetano noveno Pachán Lama (el grado superior a Dalai Lama en la Jerarquía del Tibet) dio un Mantra de Luz, Amor y Poder para que la humanidad lograra el fin de la guerra en 1945. Ese Mantra es la invocación por excelencia para resolver cualquier crisis, ya que no existe aspecto esencial que no esté contemplado.

Ese Mantra llamado “La Gran Invocación” es una plegaria traducida a más de 75 idiomas, un instrumento que permite a la humanidad ocupar su lugar como intermediario entre el quinto reino de la naturaleza y los tres reinos inferiores, para ayudar a que tenga plena expresión el Plan de Dios en la Tierra. Recitarlo diariamente con pleno enfoque nos transforma y transforma nuestro mundo.

Que así sea y podamos cumplir nuestra parte.

LA GRAN INVOCACIÓN

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios

Que afluya luz a las mentes de los hombres;

Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios

Que afluya amor a los corazones de los hombres

Que Cristo (*) retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,

Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres

El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz,

Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra

(*) Muchas religiones creen en un Instructor Mundial, en “Aquel que viene”, y lo reconocen con diferentes nombres, tales como: El Señor Maitreya, el Iman Mahdi, el Kalki Avatar, el Bodhisattva. Estos términos se utilizan, algunas veces, en las versiones de la Gran Invocación para que pueda ser empleada por las personas de esos credos específicos.

paz

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

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