Prácticas espirituales, Materiales y Hábitos (2)

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por K. Parvathi Kumar

kumar3Cuando saludamos a alguien deberíamos recordar que el saludo no es para la otra persona sino para el Señor presente en ese ser. Por lo tanto, no hay duda acerca de si tú deberías saludar a alguien o no. Sin embargo, hay una forma de saludar a los demás según la otra persona. En cualquier caso, hemos de recordar que el saludo es solamente al Señor y cuando dices Namaskarams (o Namasté) o saludas a través de un gesto físico, hemos de recordar al Señor. Cuando recibes un saludo de alguien, has de recordar que ese saludo va al Señor dentro de ti y no directamente a ti. Si tú piensas que el saludo es para ti, entonces te estás deteriorando con ese pensamiento. Shiva le dice Sati: “Yo permanezco en saludo constante con el principio Divino que todo lo impregna”.

Uno va viendo a mucha gente y muchas cosas durante el día. Hemos de practicar ver al Señor en todos ellos. Lo que importa es la práctica. Cuando te encuentras con una persona que está mucho más elevada en conciencia que tú, has de saludarla inclinándote a sus pies. Ese saludo va a los pies de loto del Señor. Además, inclinándote y tocando los pies rebajas el orgullo de uno y hace que uno recuerde que el Señor es el Maestro de todos.

La práctica es el aspecto más importante del sendero. Los grandes seres nunca imponen nada a nadie. Ellos simplemente aconsejan cuando se les pide. Él simplemente ayuda a los discípulos y hace que aprendan. Si el Maestro lo hace todo cuando el discípulo se lo pide, el discípulo nunca aprenderá y experimentará. El propósito de esta creación es la experiencia. A menos que tú hagas, no hay experiencia. Si tú te orientas hacia el Señor, el Señor simplemente te enseña desde el interior y hace que tú lo hagas todo. Él no hace nada cuando tú le rezas. Si él lo hace todo entonces, ¿cuál es el propósito de esta creación y qué ocurre con la libertad de los seres? El Señor simplemente te otorga la gracia y te protege pero, él hace que aprendas de una forma u otra. No hemos de tener una comprensión errónea con respecto a esto. Solamente cuando hacemos el esfuerzo, el Señor nos otorga la gracia y nos apoya en nuestro esfuerzo. Sin tu esfuerzo, el Señor no hará nada. Eso es lo que ocurre principalmente con nosotros: A pesar de que tenemos un buen consejo de un conocedor, acabamos haciendo lo que queremos hacer y no lo aconsejado. El Maestro no interfiere si el aspirante decide seguir lo que quiere. El Maestro sabe que él aprenderá de la experiencia.

Uno ha de trascender todos los apegos corporales para ser capaz de realizar el principio Divino. Esto es también otro punto importante. No hemos de estar demasiado apegados a las cosas físicas. No hemos de estar apegados tampoco a las comodidades, a la comida, o incluso al agua. Si no comes durante medio día, nada te va a ocurrir. Nos alteramos incluso pensando que no podremos comer durante el día. Eso demuestra nuestro apego a la comida. Si lo Divino es tu prioridad, entonces el cuerpo no ha de ser tu prioridad. Al cuerpo ha de dársele la importancia para que nos mantenga y sostenga en nuestras actividades pero, cuidar el cuerpo no ha de convertirse en la prioridad de la vida.

Cuando alguien te insulta o te critica, has de permanecer en silencio y entregar todo lo que se dice al Señor. Requiere mucha práctica ser capaz de hacer eso cuando alguien te critica. Cuando alguien te critica, esa crítica va viniendo a nuestros pensamientos debido a nuestro propio orgullo. Sean cuantas sean las veces que la crítica venga a tu pensamiento, has de practicar entregárselo al Señor. Entonces, gradualmente tu orgullo y apegos corporales desaparecerán. Solamente entonces podrás entrar en el sendero de lo Divino. Por lo tanto, recuerda entregárselo todo al Señor cuando alguien te alague o te critique.

Como aspirantes, hemos de preferir visitar lugares en los que hay otros aspirantes o donde los Maestros estén presentes. Hemos de preferir estar involucrados en actividades relacionadas con lo Divino. Estas actividades nos ayudan a expandir nuestra conciencia más allá y purificarnos. No hemos de preferir visitar lugares donde hay gente que no tiene ninguna aspiración Divina, a menos que tengamos alguna responsabilidad a la que atender.

Como aspirantes, hemos de recordar no hemos de involucrarnos en ningún trabajo sin responsabilidad. No hemos de encontrarnos con personas sin ningún propósito. Lo que ocurre es que hay una gran posibilidad de que un encuentro sin responsabilidad pueda llevar a alguna consecuencia no deseada. Incluso una conversación casual con parientes o amigos puede llevar a alguna consecuencia o trabajo no deseado. Por eso, los aspirantes han de intentar evitar conversaciones casuales y encuentros casuales tanto como sea posible. Si tienes una responsabilidad, has de estar preparado para ir a cualquier sitio y encontrarte con cualquier persona pero, sin responsabilidad, ambos son innecesarios.

Shiva representa el Principio Divino y Sati es un aspirante que ha alcanzado cierto estado en el sendero pero que está aun por realizar el Principio completamente. Sati tenía 2 cosas: Sus parientes y sus deseos de verlos. No hay responsabilidad en eso. Ella ni siquiera había sido invitada. La regla es que sin una invitación, uno solo ha de asistir a actividades Divinas. Puedes asistir a convivencias de grupo sin una invitación personal.

A todos estos eventos sociales se puede asistir sin ninguna invitación, con intención de relacionarse con lo Divino. Sin embargo, si alguien está llevando a cabo un ritual en su casa a título personal, tú no puedes asistir a menos que estés invitado porque no es una actividad de grupo, aunque sea de naturaleza Divina. A cualquier otra actividad no se ha de asistir a menos que tengas una invitación. Aunque estés invitado, has de asistir solo si tienes una responsabilidad u obligación. Es importante que los aspirantes sigan estas instrucciones.

Si eres un aspirante en el sendero, tu objetivo es alcanzar lo Divino y nada más. Todo lo demás puede llegar e irse pero alcanzar lo Divino es el único objetivo permanente. Si tienes otras prioridades en la vida, no puedes ser un aspirante. Como aspirante, has de seguir constantemente a un principio Maestro que está siempre en alineamiento con lo Divino, para que el aspirante también pueda alcanzar el estado supremo. No te apegues a un nombre o a la forma del Maestro. Estemos preocupados sobre el principio Maestro que nos une al principio Divino. De hecho, ambos son Uno.

Hemos de unirnos al principio y no a la forma. Eso es lo que Krishna le dice a Arjuna: “Solo porque yo estoy en una forma, no pienses que yo soy solo esa forma. Yo estoy mucho más allá de esta forma. Yo soy el principio detrás de la forma. El principio es eterno y solamente ha descendido en una forma por el momento”. La forma ha de llevarte al Principio. Solo por el hecho de que empezaste con una forma, no puedes permanecer en esa forma porque la forma cae en un determinado momento, pero el Principio permanece.

Lo Divino vela por aquellos que se relacionan con él a través de cada uno y de todo en la creación.

Una vez, el Maestro EK vino al edificio Saudamani y nos dijo que iba a contestar preguntas hechas por la gente escribiéndolas en un trozo de papel sin escribir el nombre. Yo escribí una pregunta: “¿Alcanzaré lo Divino en esta vida?”. El vio la pregunta y respondió: “Si yo alcanzo lo Divino, la persona que hizo esta pregunta también alcanzará lo Divino”. Ese ha de ser nuestro objetivo cuando se sigue el sendero de un Maestro. El Maestro CVV nos prometió que nos haría inmortales y nos ayudaría a realizar el Brahman.

Ella (Sati, encarnación de la Madre Divina) dijo: “El Señor es el que reside como base para todas las almas en esta creación. Si tú estás planeando una creación sin el Señor, esto dará lugar a seres que no tienen base”.

ludger-madre-del-mundoEl Maestro EK explica: AQUELLO YO SOY es la base para cada YO SOY en esta creación. AQUELLO YO SOY existe como este YO SOY. Si alguien rechaza la existencia de AQUELLO YO SOY, significa que está rechazando su propia existencia. El Señor no tiene gustos ni aversiones entre los seres. No hay nadie más grande que Él porque todos han venido de Él. Como seres, todos están cerca del Señor. Un verdadero Maestro ve a cada uno de sus discípulos por igual porque todos son entidades Divinas pero, la disciplina o la enseñanza que el da quizás sea diferente dependiendo de la personalidad de ese discípulo. La enseñanza ha de ser de tal forma que el discípulo crezca aunque la enseñanza tenga que ser severa. Nadie es más o menos para los ojos del Señor o Maestro. Es muy difícil comprender la visión del Señor. No podemos imaginarnos eso. Sea lo que sea que la persona haga, el Señor ve a ese ser como a cualquier otra persona porque ese ser también ha descendido de Él. Si el Señor discrimina entre los seres, entonces él no puede ser el Señor.

Es solamente a través de la elevación que uno puede ser liberado de la objetividad. Para alcanzar ese lugar, uno debe alcanzar el centro del corazón primero. Para ir al centro del corazón, uno ha de alinear cualquier sonido de dos sílabas a la respiración. Esto puede hacerse en cualquier momento que estés libre y ha de ocurrir definitivamente antes de irse a dormir. Se lleva a cabo mucha purificación a través de este proceso. Por lo tanto, puedes alinear la respiración con cualquier sonido de 2 sílabas. Puedes incluso alinearlo con el mismo SO-HAM. El resultado del alineamiento regular de esta forma será la elevación de la conciencia hasta el Ajna, donde uno puede tener visiones de luz.

Aunque todos los detalles de la práctica de la que hablamos no están aquí, se espera que los aspirantes comprendan que toda la práctica se está sugiriendo de forma abreviada. Pronunciar no significa decirlo con la boca sino recordarlo interiormente y alinearlo con la respiración. Ese es el significado sutil. Al alcanzar el Ajna, uno puede experimentar la presencia de lo Divino. Esa es la presencia que los devotos se esmeran en alcanzar y se interiorizan para esa experiencia. La conciencia que ha experimentado ese estado, no tendrá ningún interés en las actividades de la objetividad, pero aun así, estos seres permanecen alerta en todos los planos de existencia. Ellos van a la objetividad solamente cuando es necesario.

Si uno se olvida de lo Divino, gradualmente perderá la fuerza (sakthi) dentro del cuerpo. Esta fuerza tiene conciencia desde su origen. Sin conciencia y fuerza, el cuerpo no puede hacer nada. Cuando veneras a lo Divino, el prana y la conciencia se fortalecen. Cuando abusas de lo Divino, ambos se debilitan.

Hay una forma para que los seres experimenten toda la creación y realizarse a sí mismos antes de que uno pueda ascender a los planos más elevados. El desarrollo en todos los aspectos debería ocurrir de forma que uno no necesite volver. Uno no tiene que ir a planos más elevados sin tener una experiencia completa en este plano. Si la realización no es completa y tú vas a planos más elevados debido a tus prácticas, en algún momento en el futuro, quizás sientas que debes volver. Por lo tanto, la realización ha de ocurrir de forma adecuada para que no haya necesidad de volver. Esta adecuada realización está asegurada para aquellos que siguen lo Divino. Ha de haber un ritmo adecuado tal en la vida para que haya una realización completa. El conocimiento necesario para llevar una vida plena, lo otorga lo Divino. No hay prisa por alcanzar el estado último de existencia. Uno puede experimentar lo Divino a través del sendero y al mismo tiempo experimentar la creación también. Al venerar lo Divino, todo el proceso ocurre de una forma rítmica. Seguirás el camino adecuado incluso sin saber sobre ello completamente. Esa es la belleza de la veneración a lo Divino.

Por lo tanto, hemos de controlar nuestros movimientos para permanecer en lugares donde se siga el Dharma.

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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