Ritmo y Curación

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por K. Parvathi Kumar

kumar2018Es un hecho bien conocido que el hombre es portador de salud, enfermedad y poderes curativos dentro de sí. Puede promover su salud o enfermedad al entender la vida e incluso puede curarse a sí mismo invocando las energías sanadoras que hay en él. Este conocimiento tiene que ser devuelto al hombre. Mediante esto, el hombre evita caer enfermo frecuentemente. De hecho, una escritura oriental, el Bhagavatha, dice que no hay enfermedad que no pueda ser curada mediante una actitud correcta hacia el alimento.

El alimento es fuente de enfermedades, de salud y también de curación. El alimento es sólo una parte. La planificación integral de la vida diaria es otra parte, pero la más importante. La rutina diaria puede ser llevada gradualmente a un ritmo. El ritmo genera energías ocultas, las cuales a su vez pueden armonizar y estabilizar la salud. Se sugiere regular la actividad diaria de la vida, lo cual introduce el ritmo. El hombre necesita tiempos específicos para: (i) diferentes tipos de trabajo (ii) pensar, (iii) estudiar, (iv) alimentarse, (v) ocio, y (vi) descansos intermitentes y dormir.

El hombre necesita establecer horarios acordes a sus condiciones de vida y seguir lo que ha establecido para sí mismo. Esto necesita un poco de esfuerzo, pero cuando se sigue introduce un cambio gradual en sus facultades internas. Le da un mayor poder de discriminación. De este modo comienza a responder, en lugar de reaccionar emocionalmente a su entorno. La discriminación permite que un poder trabaje desde adentro en contraste con las reacciones superficiales. La respuesta al dolor y al placer, preferencias y aversiones, comodidades e incomodidades irá siendo más pasiva, mientras que la conciencia interna se va haciendo más activa. Esta respuesta es la actividad de los planos vital y mental, y no meras reacciones físicas.

El hombre hoy en día vive en términos de pensamientos, opiniones y obligaciones de los demás. Siguiendo el ritmo establecido, se establece en la conciencia, y se da cuenta de que su trabajo y sus obligaciones son para el entorno. La interacción con el entorno se vuelve suave y sutil, y ya no es brutal ni ruda. Gradualmente las angularidades se redondean y su comportamiento exterior se pule.

Al seguir trabajando con el ritmo, se fortalece la conciencia y, como consecuencia, comienza a trabajar silenciosamente sin ninguna fricción con el mundo objetivo. Respeta los sentimientos de los demás, mientras que se mantiene afirmado a sus propios principios. Se da cuenta que los principios son medios para sus fines. Comprende la vanidad de sostener un principio por su propio bien. Evita la crítica y aprende a no criticar a los que lo critican a él. Todo esto se debe al surgimiento de la conciencia interna, la cual es el resultado de seguir un ritmo.

La actitud del estudiante de ritmo hacia los demás cambia gradualmente para escuchar lo que los otros necesitan y no lo que los otros dicen. Lo que los otros hablan es confuso, y lo que necesitan es ayuda. En la medida en que uno responde a las necesidades, se construyen puentes de buena voluntad en la sociedad. Hay un cambio gradual en su pensamiento, que es producido por el ritmo. El estudiante del ritmo aprende a pensar desde el punto de vista de los otros hombres sin desviarse del sendero. Su comprensión mejora y su sistema de creencias se mantiene en un segundo plano. La fe es el sistema de apoyo en ausencia de la comprensión. A medida que esta última crece, la primera queda relegada a un segundo plano.

La vida rítmica no puede ser considerada como una vida monástica. Debe ser considerada como una vida social consciente. No exige prácticas austeras. En una vida rítmica no se niegan las comodidades físicas. El cuerpo debe ser alimentado con la comida adecuada, que además sea deliciosa.

Rehuir el sabor, la belleza y la armonía está estrictamente prohibido. No se debe pensar en la auto-tortura de ninguna clase. Los hábitos de ortodoxia extrema o de heterodoxia son evitados. El ritmo del hombre debe también permanecer flexible para no entrar en conflicto con la rutina de los demás. Su alimento debe ser más cualitativo y menos cuantitativo. Los líquidos purifican el cuerpo físico y por consiguiente se recomienda tomar más alimento líquido nutritivo y menos comida sólida. Las comidas muy enriquecidas y las cenas suntuosas deben ser evitadas. Las comidas de olor muy fuerte y con muchas especies obstaculizan la salud en el plano físico. Producen ácidos, gases y no es poco frecuente que causen indigestión y las consiguientes enfermedades. También producen más actividad de la requerida del prana y de la mente. Hacen que el sistema nervioso esté hipersensible. Se debe planear la comida de tal manera que sea nutritiva, sabrosa, de fácil digestión y asimilable.

La digestión y asimilación fáciles son posibles con la comida vegetariana. Como los vegetales tienen la facultad de responder más a los rayos del Sol que los animales al preparar el alimento, desarrollan la respuesta fácil del cuerpo humano al principio solar. Se debe advertir que la comida de hoy es la materia mental de mañana. Cada día nuestra comida física alimenta nuestra materia vital, la cual a su vez alimenta a la materia mental.

La materia mental sutil es alimentada por la comida densa y la comida densa es manejada por la inteligencia sutil de la mente. Ambas se manejan bien a través del crecimiento de la conciencia interna, lo que resulta de una vida rítmica. Así tiene lugar la comodidad en el plano físico, vital y mental. Se establece un nuevo brillo de la salud y se manifiesta más energía. La afluencia de la fuerza vital es lubricada por este proceso. Los nervios están en calma, la mente está tranquila y el hombre interno gana estabilidad. La salud permanece.

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

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