Semillas de Relaciones 2

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Jardines de la Presencia, por Juan Angel Moliterni

loto-solSerie de Pensamientos semilla capaces de elevar el espíritu, de abrirte el entendimiento y, poco a poco, de guiarte al jardín de la Presencia que hay tiMantén una conciencia abierta, y el Maestro sembrará en ti las semillas potenciales de sabiduría.

El conocimiento en sí no nos garantiza la entrada al reino de los cielos ni el logro espiritual ni tampoco la unión con Dios. Sí, en cambio, lo hace la medida en que amamos.

El perdón es la aplicación del fuego del Amor puro sobre esas cadenas engendradas sutilmente en lo físico y que nos mantienen karmáticamente atados.

La unión entre dos personas provee un campo de fuerza dinámico, paralelo a la dinámica misma de la Creación. Es la unión de polaridades positivas y negativas en todo nivel energético y dimensional. Son un campo alquímico para el desarrollo espiritual, que genera la aceleración de frecuencias. Es el momento de encontrar y realizar la unión y asociación con otro, como individuos independientes, conscientes y creativos.

Las relaciones son el campo de prueba del amor. Las verdaderas relaciones estimulan, equilibran y nutren. Nuestra búsqueda de pareja es para encontrar la identidad, el poder y ese elemento de fusión que lleva a la co-creación y a la participación conjunta de una visión. Los milagros son posibles. Las personas pueden ser amadas, mediante la Luz. Sin embargo, si ellas no responden de inmediato, sepan que esa luz, esa energía-luz se queda en la periferia de su ser hasta que estén preparados para recibirla.

Al existir nosotros bajo la influencia de la iniciación planetaria a nivel del corazón, estamos explorando diversas expresiones de la fuerza del Amor y experimentando lo que quizá es el período de mayor emotividad en la historia del planeta. A través de nuestras represiones y expresiones estamos aprendiendo a manejar, purificar y canalizar el amor. En lugar de condenarnos por ser emotivos, necesitamos introducir el elemento espiritual y contemplar el fenómeno a la Luz del Amor.

Nuevos modelos de relaciones están en proceso de evolucionar. La evolución siempre se ve precedida, en diversos agrados de intensidad, por la involución. Involución significa deshacer o destruir algo que actualmente existe. Luego de este cambio involutivo sigue la evolución. Uno de estos nuevos modelos de relación será, en un sentido común, el tipo auto-suficiente. El tipo autosuficiente de relación es aquel en que ambos individuos han aprendido a identificar y satisfacer sus propias necesidades. La actitud resultante de tales personas llega a ser entonces la de sentir que están en la relación simplemente porque quieren, no por lo que el otro puede hacer por ellos.

El elemento de compulsión y de necesidades proyectadas queda enteramente eliminado. Tales personas son simplemente libres en su interior para estar con otra persona. Como resultado, tales personas tienen la capacidad desarrollada de ver a sus parejas clara y objetivamente. Se ha eliminado el sentirse amenazado o inseguro por las necesidades de cada uno de actualizarse en las formas que cada uno requiere. En cambio, cada persona alentará y facilitará el desarrollo individual de cada uno. Esto permite que tenga lugar el amor incondicional: -“Te amaré siempre, pase lo que pase”. Esto es totalmente diferente del amor condicional que se manifiesta en todos los otros tipos de relaciones (típicas de la vieja energía).

El tipo de relación autosuficiente no significa que cada persona no tiene necesidades -todos tienen necesidades en una relación. La diferencia es que cada persona ha aprendido cómo satisfacer sus propias necesidades sin proyectar esas necesidades en la pareja. Debido a que estas personas no proyectan sus necesidades en la pareja, la pareja, paradojalmente, se siente feliz de satisfacer esas necesidades. En términos evolutivos, toma tiempo alcanzar la condición de auto-suficiencia.

El corazón es el lugar donde se producen los grandes encuentros. En cuanto se produce esa reunión, ocurre una transformación alquímica y nunca volvemos a ser los mismos. Pero no es posible estar en el corazón cuando hay ataduras.

Las ataduras que existen en nombre del amor son sumamente destructivas. Un clarividente vería esto como líneas de fuerzas densas y lóbregas que encadenan los cuerpos emocionales de las personas en un perpetuo intercambio de poder, de actitudes y creencias, al grado de no saber más cómo sentirse. Esto debe parar de alguna manera utilizando la energía espiritual y una nueva perspectiva de vida. Necesitamos revalorizar las actividades de nuestra vida cotidiana. Solemos recibir aquello que estamos dispuestos a aceptar, pero cuando nos encerramos en nosotros mismos por obedecer creencias, perdemos la oportunidad, la certeza que nos regala el cielo. Los únicos límites que afrontamos los “inventamos” creyendo en ellos. ¿Cuáles son los límites que te impiden vivir el amor verdadero que deseas en la vida? Tu convencimiento de que existen límites.

La antigua alquimia buscaba transmutar lo inferior en superior. La nueva alquimia busca además corporizar lo elevado. Un paso lleva a otro y cada uno es seguro en sí. Uno no puede proseguir a menos que haya dominado el primero. No puede participar de los poderes de la luz a menos que uno mismo se haya convertido en Luz. La vida no es una meta, es un proceso. El resultado de ese proceso es la Ascensión.

En palabras del poeta Khalil Gibran, sobre las relaciones:

“Que haya espacios en vuestra comunión. Y que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos uno al otro, pero no hagáis del amor una traba. Llenaos las copas el uno al otro, pero no bebáis de la misma copa. Bailad y cantad juntos y sed alegres; pero permitid que cada uno pueda estar solo, al igual que las cuerdas del laúd están separadas y, no obstante, vibran con la misma armonía”.

El equilibrio de las relaciones se logrará en la medida que el alma aprenda que al dar a otro primero lo que necesita desde la realidad del otro, tendrá sus propias necesidades satisfechas, diez veces más. Como almas, deben aprender a elegir estar con otros que tengan el coraje y la capacidad de iniciar sus propias direcciones y acciones auto-motivadas en la vida. Al hacerlo, se creará una interdependencia mutua y co-igualdad en la relación.

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La vida de un jardinero es, posiblemente, la metáfora más adecuada para comunicar la naturaleza de la Presencia a la que hemos denominado Dios. Cuando metafóricamente nos arremangamos y metemos las manos en la tierra con la clara intención de participar plenamente en todo lo que es la vida, llevamos automáticamente conciencia del instante presente a la calidad de todas nuestras experiencias en este planeta. Nos hacemos automáticamente causales, y hacerse causal es hacerse semejante a Dios. Entonces, somos jardineros conscientes de la vida. Esto nos sitúa en un nivel de servicio que nos autoriza, a través de nuestro propio ejemplo, a abrir las puertas que llevan a la fresca sombra de la conciencia del presente a todo aquel con el que nos encontramos.

“Por sus frutos los conoceréis” (Mateo, 7, 16).

 

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Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
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