Una Cascada Cósmica de Luz

con No hay comentarios

Cuando cambian las Eras, cuando las edades entran nuevas, los tiempos se revelan en su realidad cósmica y nos ofrecen la oportunidad de mirar más allá de todas las formas conocidas.

La Jerarquía, que guía y vigila el desarrollo del Plan en la Tierra, nos dio la invocación con la que podemos atraer las energías necesarias para iniciar un nuevo tiempo. Así nos fue entregada “La Gran Invocación”.

Ella nos revela cómo nos llega, a través de los planos cósmicos, una cascada de luz; la Luz y el Amor de Aquel que una vez nos pensó.

En nuestro Universo existen 7 planos de manifestación y todos pertenecen al Plano Físico Cósmico. Pero hay otros Planos más allá de los siete planos que conforman nuestro universo. Los sabios nos dicen que existen siete Planos Cósmicos y lo que nosotros conocemos como nuestro universo abarca sólo el Plano Físico Cósmico.

Por esta razón en nuestro Universo, materia es energía y energía es materia, o como decía la señora Blavatsky: “Espíritu es materia en su grado más sutil y materia es espíritu en su grado más denso”, porque todo se desarrolla en el Plano Físico Cósmico.

La Gran Invocación se nos entregó como un mantra de poder para inaugurar la Nueva Era al ponernos en contacto con la realidad cósmica a la cual pertenecemos como pensamientos divinos. Y así vamos haciendo conexión con nuestra realidad cósmica.

Cuando decimos… “desde el punto de Luz en la Mente de Dios… no estamos hablando de nuestro plano mental, ésa no es la mente de Dios. “La Mente de Dios” es el Plano Mental Cósmico. Y ese Mental Cósmico se conecta con… “las mentes de los hombres”… ese sí que es nuestro plano mental.

Y cuando decimos: “Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios… nos referimos al Plano Astral Cósmico, y ese plano se conecta, como una cascada de luz, con… “los corazones de los hombres…”.

Y esta frase culmina cuando decimos: “Que Cristo Retorne a la Tierra…”, haciendo referencia a ese centro de amor, la Jerarquía Espiritual del planeta cuya cabeza es Cristo, el Señor Maitreya, estamos invocando su exteriorización.

La Gran Invocación es una cascada cósmica de Luz que va descendiendo de plano en plano. Primero el Plano Mental Cósmico: “Desde el punto de Luz en la Mente de Dios…”, luego el Plano Astral Cósmico: “Desde el punto de amor en el corazón de Dios…”.

Y cuando decimos: “Desde el centro donde la voluntad de Dios es conocida”, ya estamos en el Plano Físico Cósmico, pero en sus planos superiores, porque Shamballa, el lugar donde la Voluntad de Dios es conocida, está más allá de los planos mental, astral y físico de nuestro universo.

Y culmina: “…Desde el centro que llamamos la raza de los hombres…”, descendiendo la luz hasta los planos más densos del Plano Físico Cósmico, que es el mundo del esfuerzo humano: el mental, el astral y el físico que es en donde se realiza “… el plan de Amor y de Luz… y se selle la puerta en donde mora el mal…”.

El intelecto no nos alcanza para abarcar la inmensidad cósmica que queda abierta con la Gran Invocación, pero a través de la imaginación podemos fluir en sus cascadas de luz.

Imaginemos cómo, de más allá de la Creación, nos llega desde la Mente y el Corazón de Dios, la Luz, el Amor y el Poder para cumplir nuestro destino cósmico. Imaginemos, soñemos, alcancemos el hogar de nuestro Padre, el Gran Poeta que con su canto creó nuestro Universo.

Somos un pensamiento de Dios que quedó grabado en la Mónada, nuestro Espíritu inmortal.

Y cuando la pequeña mente proteste y entre en rebeldía le decimos: “Quédate quieta y déjame soñar, déjame soñar… porque esos sueños fueron grabados en mi corazón y en el núcleo de cada átomo por mi Padre Celestial…

Déjame soñar y quédate con tus cuentas. Actívate cuando tengo que hacer cosas de este mundo, pero cuando quiero soñar con las cosas de mi Padre, permite que escuche el latido de ese corazón que está en cada célula, en cada átomo, en cada núcleo. Que está en ese fuego que es el fuego del centro del Templo, que es el Fuego del centro de la Tierra, que es el fuego del corazón del sol que vibra en cada átomo del cuerpo. Allí está mi Padre, llamándome con su eterno latido…

Déjame soñar, déjame volverme uno con Aquel que me pensó, deja que me salgan alas y pueda volar por el universo, que es mi hogar, que es mi casa, que es toda esa inmensidad. Déjame penetrar a la multiplicidad de mundos, que ya vuelvo para decirte… te toca de nuevo, sigamos por este camino material, pero mientras tanto, déjame soñar…”.

Que cada vez que pronuncies la Gran Invocación alcances la realidad cósmica que te habita y puedas escuchar el Canto Sagrado que como cascada de luz llega hasta ti de más allá de nuestro universo y te de la fuerza para que puedas cumplir tu parte: sellar la puerta en donde mora el mal…”.

Es mi más ferviente deseo, siempre desde el alma,

Carmen Santiago

gran-invocacion

Donaciones Amorosas

$

Ingresa libremente el monto en dólares a donar!

Información personal

Total de la donación: $1.00

Te puede interesar

Juan Angel Moliterni
Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

La Gran Hermandad Blanca, la jerarquía ascendida, transfiere una antorcha, una luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la síntesis de oriente y occidente, de los valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del cosmos.

Juan Angel Moliterni
Últimas publicaciones de

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *