Voces Ancestrales

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voces-ancestralesSi quieres construir un barco, no hagas sonar los tambores para que las personas consigan madera, ni des órdenes, ni asignes tareas. Sólo háblales mucho tiempo acerca de la interminable inmensidad del mar” -Antoine de Saint-Exupery.

Actualmente es imperativo prestar atención a los problemas ecológicos. Nuestro planeta, la casa en que vivimos, corre el peligro de hacerse inhabitable fundamentalmente a causa de la negligencia de nuestra sociedad industrializada. Está claro que debemos emprender algunos cambios antes de que sea demasiado tarde.

Nuestra palabra ecología procede del griego “oikos”, que significa “casa”. Es un deber de todos los seres humanos prestar atención a la salud de nuestra casa “interna” y de la “externa”: la casa interna que está dentro de nosotros, el mundo interno ilimitado, y la casa externa del mundo en el que vivimos cada día.

En nuestra sociedad contemporánea hay mucha gente que no percibe ninguna conexión entre ambos mundos; una situación que los indígenas -los pueblos de nuestro planeta que han permanecido en contacto con la tierra y cuyas culturas tienen su origen miles de años atrás- no sólo encontrarían triste, sino incomprensible. Un proverbio de los ancianos aborígenes dice:

Dicen que hemos estado aquí durante 60.000 años, pero en realidad llevamos mucho más tiempo. Hemos estado aquí desde antes de que empezara el tiempo. Hemos salido directamente del tiempo del sueño de nuestros antepasados. Hemos vivido y mantenido la tierra como era aquel Primer Día”.

Actualmente podemos acudir a estos pueblos para que nos enseñen a seguir cuidando de la tierra como si fuera aquel primer día. Su sabiduría ancestral y universal puede ayudarnos a restaurar el equilibrio dentro de nuestra propia naturaleza y a re-equilibrar las necesidades del entorno natural.

Vivimos en una Era que está pidiendo un “nuevo orden mundial”. En realidad, nuestro mundo actual está compuesto por cuatro mundos diferentes:

  • Los países altamente industrializados del Primer Mundo…
  • El Segundo Mundo del bloque de antiguos países socialistas…
  • Los países en vías de desarrollo del Tercer Mundo, y …
  • El Cuarto Mundo del Consejo Mundial de Pueblos Indígenas (es el “nombre dado a los pueblos indígenas descendientes de los aborígenes de un país y que actualmente están total o parcialmente despojados del derecho a sus propios territorios y riquezas. Los pueblos del Cuarto Mundo tienen muy poca o ninguna influencia en el Estado nacional al que pertenecen”).

Las diferencias entre estos mundos pueden ser expresadas de manera muy simple: el Primero, Segundo y Tercer Mundos creen que “la tierra pertenece a la gente”; el Cuarto Mundo cree que “la gente pertenece a la tierra”. Se podrá establecer un nuevo orden una vez que los cuatro mundos hayan creado un puente entre ellos que sea verdaderamente curativo. Quizá este puente sea el lugar de encuentro en que los cuatro mundos converjan y se unan en la labor de sanar y restaurar la Madre Tierra.

Para la gente de los tres primeros mundos, el primer paso y el más crucial a la hora de crear un “nuevo orden mundial” sano consiste en comprender y aceptar las creencias del Cuarto Mundo. Esto puede parecer imposible, pero no lo es. El punto de encuentro, la interfase, entre los mundos no es rígido ni impenetrable.

Como explica el conocido psicólogo William Bridges: lugar de encuentro significa “donde la superficie de una cosa se encuentra con la superficie de la otra. Tiene menos que ver con una línea divisoria que con una membrana permeable, y lo que ocurre en las áreas comunes es el juego compartido, la comunicación, la influencia mutua que sucede entre sociedades… que son vecinas. El lugar de encuentro es donde se establecen las relaciones necesarias para la supervivencia en un mundo de creciente interdependencia”.

Convertirnos en Maestros del Cambio

Para mucha gente, los ideales de la revolución industrial -más progreso, más desarrollo y mayor riqueza- ya no son relevantes, y sin embargo, parece que no somos capaces de abandonarlos. Pero si hemos de sobrevivir en el siglo XXI, debemos reconsiderar nuestras prioridades.

En Starhawk nos recuerda que “la energía dirigida es la causante de los cambios. Para ser íntegros, debemos reconocer que nuestras elecciones tienen consecuencias y que no podemos escapar a la responsabilidad de estas consecuencias, no porque nos sean impuestas por una autoridad externa, sino porque son inherentes a las elecciones mismas”.

Las culturas indígenas y orientales han reconocido desde hace mucho tiempo que la única constante es el cambio, y que el principio de interdependencia es esencial para la supervivencia. Entre los pueblos tribales, los hombres y mujeres hechiceros, jefes, chamanes, maestros y videntes, son los “maestros del cambio”. Las tradiciones chamánicas, practicadas por los pueblos agrícolas e indígenas de todo el mundo, nos recuerdan que durante siglos los seres humanos han utilizado la sabiduría de la naturaleza y del ritual para favorecer el cambio y las transiciones existenciales, en lugar de ignorar o negar los procesos vitales, como tantas veces hacemos.

Nuestra sociedad, como muchas otras sociedades occidentales, está alienada de sus raíces mitológicas. Salon Kimbala sugiere: “Puede que una de las dimensiones de la enfermedad mental surja porque un número cada vez mayor de individuos se ven forzados a practicar sus tradiciones solos, con símbolos privados”. Este proceso de alienación puede aliviarse si volvemos a retomar los senderos de nuestros antepasados. La renovación requiere una vuelta a la fuente básica en la que se forjan todos los mitos personales y culturales, la psique humana.

Sea como sea el mundo en el que vivimos actualmente, todos somos hijos de la tierra y estamos interconectados por nuestra mutua humanidad. Cuando escuchamos a los pueblos indígenas, estamos escuchando a nuestras más antiguas identidades. Las culturas indígenas utilizan las estructuras míticas y la incorporación en la vida diaria del arte, la ciencia, la música, el ritual y el teatro, para favorecer el cambio y la sanación, las transiciones y los ritos de paso. Cada cultura del mundo tiene canciones, bailes y relatos, y éstas son prácticas a las que todos tenemos acceso. También tenemos acceso a cuatro arquetipos internos, o modelos de comportamiento humano, que están presentes en la estructura mítica de todas las sociedades del planeta.

Declaración (*)

Nosotros, los Pueblos Indígenas del Mundo, unidos en esta esquina de nuestra Madre Tierra en una gran asamblea de sabios, declaramos a todas las naciones:

Nos vanagloriamos de nuestro orgulloso pasado:

cuando la tierra era nuestra madre nutricia,

cuando el cielo nocturno formaba nuestro techo común,

cuando el sol y la luna eran nuestros padres,

cuando todos éramos hermanos y hermanas,

cuando nuestras grandes civilizaciones crecieron bajo el sol,

cuando nuestros jefes y ancianos eran grandes líderes,

cuando la justicia regulaba la Ley y su ejecución.

Entonces llegaron otros pueblos:

sedientos de sangre, de oro, de tierra y de riquezas,

llevando consigo la cruz y la espada, una en cada mano,

sin conocer ni desear aprender los caminos de nuestros mundos,

consideraron que estábamos por debajo de los animales,

nos robaron nuestra tierra y nos separaron de ella,

esclavizaron a los hijos del sol.

Sin embargo, no han sido capaces de eliminarnos,

ni de borrar la memoria de lo que fuimos,

porque somos la cultura de la tierra y del cielo,

procedemos de una antigua estirpe y somos millones,

y aunque todo nuestro universo haya sido expoliado,

nuestra gente seguirá viviendo,

más allá incluso del reino de la muerte.

Ahora venimos desde las cuatro esquinas de la tierra,

y protestamos ante el cónclave de las naciones,

porque “nosotros somos los pueblos indígenas,

los que mantenemos una conciencia cultural y popular

en los límites fronterizos de cada nación que es

considerada marginal por la ciudadanía de cada país”.

Y levantándonos después de siglos de opresión,

evocando la grandeza de nuestros antepasados,

en recuerdo de nuestros mártires indígenas,

y honrando el consejo de sabios ancianos:

Hacemos voto de volver a controlar nuestro destino,

y recuperar nuestra plena condición humana,

y de sentirnos orgullosos de ser indígenas.

(*) IWGIA documento número 29, 1977. Esta declaración alcanzó el acuerdo de los delegados de la primera conferencia internacional de pueblos indígenas en Port Alberni, British Columbia, en 1975, que llevó al establecimiento del Consejo Mundial de Pueblos Indígenas (WCIP). Ecuador, 14 de Abril de 1984.

 

Nota. Documento de Angeles Arrien, enero de 1999. Imagen superior: Arte original de Jeisson Castillo. Traducción: Miguel Iribarren. Edición y Difusión: Juan Angel Moliterni (www.escuelaclaridad.com.ar). Se autoriza la redistribución de este boletín e información personalmente y vía Internet con la condición de que el contenido permanezca intacto, de que se respeten los créditos del servicio, los autores, los editores y se mencionen la fuente y enlaces correspondientes. Ayúdanos a distribuir información de vanguardia, reenvía este LINK a todas las personas potencialmente interesadas, gracias.

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