Y el Bien Triunfará

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Estamos sumidos en una profunda crisis mundial debido a la falsa economía que controla la circulación de los bienes y servicios en todo el planeta. De un lado tenemos las voces que se levantan señalando a los culpables; del otro, una serie de seres de buena voluntad trabajando honestamente para contrarrestar los efectos negativos de la crisis y una cantidad de grupos orando, meditando, utilizando el poder del pensamiento para atraer todo lo bueno que la humanidad, en este momento histórico que nos ha tocado vivir, clama desesperadamente.

Desde el Nuevo Pensamiento queremos iniciar con un pensamiento semilla que más que un deseo honesto y sincero tiene una base científica que lo convierte en una verdad irrefutable. Y este pensamiento es: “Y el Bien triunfará”.

Sabemos que en todo sistema oscilatorio el elemento que oscila con mayor intensidad arrastra a los osciladores de menor potencia. Si, por ejemplo, tenemos en una sala varios relojes de péndulo, el reloj de mayor potencia arrastra a los otros y los veremos a todos oscilando al mismo tiempo y de la misma manera.

Este mismo fenómeno que conocemos como el principio de sincronicidad en los sistemas oscilatorios también se observa cuando dos o más diapasones capaces de emitir un sonido de la misma frecuencia se encuentran cerca uno del otro. Si hacemos vibrar uno, los otros empiezan a emitir el mismo sonido.

Cualquier sistema oscilatorio, ya sea físico como biológico funciona al máximo de su capacidad y con el mínimo gasto de energía cuando existe sincronicidad entre todas sus partes, cuando se establece la coherencia.

De todos los osciladores que componen el cuerpo físico, el más potente es el corazón. Le gana al cerebro. La Inteligencia Cósmica ha puesto al corazón como “jefe” del sistema biológico. Ahora sabemos que el corazón no sólo bombea sangre al resto del cuerpo, sino que tiene un sistema nervioso independiente, específico y bien desarrollado, un “cerebro” con funciones que son independientes del cerebro de la cabeza.

Tiene más de 40 mil neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Tiene cuatro clases de conexiones que parten del corazón y van al cerebro. Neurológica, bioquímica, biofísica y energética. El campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más potente que el del cerebro.

En el cerebro de la cabeza hay tres partes bien diferenciadas o “tres cerebros”. La neo-corteza que nos permite el pensamiento inteligente, el cerebro límbico o emocional y el básico o reptil, el del funcionamiento automático e instintivo.

De acuerdo al circuito que tome la conciencia para percibir la realidad así será la percepción de la realidad y de acuerdo a la percepción así será la respuesta que le vamos a dar a las circunstancias que la vida nos presenta y que determina nuestra conducta.

El primer circuito es el atajo primario que la Inteligencia Cósmica otorgó para la supervivencia, pasa por al cerebro emocional sin tocar la neo-corteza. Este cerebro es muy rápido en su respuesta (40 mil millones de bits por segundo) pero su percepción no es exacta porque percibe por aproximación influenciado por las memorias traumáticas grabadas en nuestra lucha por la supervivencia.

Fue muy útil cuando teníamos que sobrevivir en la época de los dinosaurios en donde la velocidad de respuesta era fundamental; pero hoy, que la supervivencia se ha convertido en supervivencia emocional, nos hace percibir incorrectamente y cometer muchos errores. Es como una computadora programada por el pasado.

El otro circuito pasa por la neo-corteza. Percibe con bastante exactitud y la respuesta a las circunstancias es más adecuada, pero es mucho más lento que la respuesta del cerebro emocional (2.000 bits de información por segundo).

La respuesta del cerebro límbico es automática y la de la neo-corteza opcional porque es el resultado de una decisión consciente. Esto nos lleva a utilizar constantemente los dos circuitos que forman otro que podemos llamar mixto. Lo que el Maestro Tibetano (Master D.K.) señala como pensamiento-emoción o Kama manas. El Maestro Koot Hoomi nos dice que un discípulo no debe reaccionar sino responder a las circunstancias que la vida le presente.

Respondemos con la neo-corteza, reaccionamos con el límbico (emocional).

Podemos concluir que, para tener una respuesta adecuada a la vida, lo mejor es no bloquear la neo-corteza, o sea, pensar. El reto que se nos presenta es manejar con inteligencia la respuesta que el límbico da a las circunstancias que se nos presentan y la clave está oculta en el otro cerebro, el del corazón. Veamos…

Coherencia biológica

Cuando se establece el estado de coherencia biológica debido a que el corazón, que es el oscilador más potente del cuerpo puede imponer su ritmo, la neo-corteza tiene las condiciones adecuadas para comandar la respuesta. La pregunta entonces es: ¿qué nos pide el corazón para imponer su ritmo y lograr la coherencia biológica?

El corazón tiene un lenguaje, la variación de la frecuencia cardiaca o VFC. Se ha observado que cuando la persona alimenta pensamientos generosos y altruistas la frecuencia es armónica con ondas amplias y regulares, además de que las ondas cerebrales se van sincronizando poco a poco con las variaciones del ritmo cardiaco y acaban también siendo amplias y regulares.

Por el contrario, cuando la persona alimenta pensamientos y sentimientos negativos de miedo, ira o desconfianza, se encuentra en un estado de estrés o ansiedad sus ondas son estrechas e incoherentes y las ondas cerebrales no tienen ninguna relación con el ritmo cardiaco y entonces los circuitos límbicos (emocionales) entran en acción. Cuando esto sucede somos menos inteligentes, estamos menos vivos y somos menos afectuosos.

Pero hay algo aún más importante. Cuando permitimos que el corazón imponga su ritmo y logramos la coherencia biológica podemos abrir aún otra puerta. Se trascienden los sentidos físicos y tendremos otra manera directa y completamente nueva de percibir la realidad.

El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza los centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias grabadas en el cerebro emocional, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.

¿Te das cuenta de lo que esto significa? Que para que el cerebro se despliegue en toda su potencialidad hay que pasar primero por el corazón.

Si lo vemos desde la visión esotérica decimos que para poder activar los centros superiores de la cabeza (Ajna y Coronario) hay que abrir primero el chakra cardiaco. O, dicho de otra manera, para poder ser un ser humano en toda su potencialidad, lo que algunos llaman un súper-humano, primero hay que amar.

Hay que ser buenos, altruistas, mantener pensamientos positivos y emociones elevadas. Hay que cumplir con el mandato del Maestro Jesús: “Ámense los unos a los otros como mi Padre os ama”. De lo contrario se podrá desarrollar el intelecto al máximo, pero los secretos que guarda el cerebro humano, la cantidad de sinapsis que esperan ser activadas permanecerán en estado latente esperando el despertar del corazón, esperando que la bondad, el altruismo, la generosidad, la confianza, el amor rija la vida de los seres humanos.

Y entonces, ¡el Bien triunfará! El Bien es todo aquello que te lleva a la Unidad. Y el mal, que es todo aquello que te lleva a la separación, se auto-destruirá, porque está en su naturaleza, en su programa.

Los grandes Maestros de todos los tiempos lo han sabido siempre. El Bien hace del humano un súper-humano con poderes que ni siquiera podemos imaginar, poderes que el mal no puede desarrollar porque primero tiene que aprender la gran lección de la Unidad que se llama AMAR.

¿Puedes imaginar lo que será nuestro mundo con los avances que puede lograr el ser humano que ha abierto el corazón con su cerebro funcionando a plenitud?

Acerquémonos a nuestro Prototipo real otorgándole al oscilador mayor de nuestro cuerpo, al corazón, el mando para mantenernos en estado de coherencia como un servicio a la vida y por el bien de los demás. Pensemos positivos, seamos optimistas, alegres, amemos y vivamos en armonía, bendiciendo la vida y dando gracias.

Que percibamos la realidad gloriosa del alma humana.

Con el amor de siempre.

Carmen Santiago

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Siguiendo Juan Angel Moliterni:

Astrólogo, Canalizador, Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Terapeuta y Músico

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